¿Cuándo empezarán a odiarnos?

26. febrero 2010 | Por | Categoria: Diarios


 ¿Cuándo empezarán a odiarnos?Sonrisas, saludos, golpecitos amigables … Ya he expresado alguna vez lo desconcertante que me parece la forma en que me tratan aquí y lo molesto que a veces me resulta ser tan observada. El otro día, después de uno de esos gestos amables, pensé: «tú, un día, me odiarás». Lo peor es que no le faltará razón.

La falta de trabajo o las desigualdades económicas entre foráneos y nacionales suele llevar a movimientos xenófobos.La historia en Europa nos suena bastante. Aquí, empieza a llegar, y la crisis ha obligado a Singapur a tomar medidas para reducir el número de extranjeros en el territorio, que ya suponen un tercio de la población.

En países más pobres, como Camboya, los occidentales siguen siendo visto como una fuente de ingresos. Nosotros lo sabemos y, por ello, con nuestros bolsillos repletos de podridos dólares y algún que otro riel, nos creemos que tenemos derecho a todo. A conducir como cafres, a gritar a la pobre camarera camboyana, y además muda, porque no sabe hablar inglés, a irnos de putas y beneficiarnos a un par de niños, a ir soltando nuestros podridos billetes a los niños de la calle que los usarán para comprar pegamento para esnifar…

En fin, creo que me odiará con razón.

La mayoría de los extranjeros que viven aquí y han desarrollado cierta empatía con los lugareños, lo cual es fácil porque los jodidos son muy cautivadores, suelen ser más responsables. No se van de putas infantiles y denuncian cuando lo ven, ni dan dinero a los niños de la calle sino que los llevan a los centros o apoyan las redes que los asisten, intentan hacer negocios responsables y comprar las cosas a su precio justo, para que los precios no aumenten ni se creen desigualdades.

Los turistas suelen llegar con más desconocimiento y son los más dañinos. No conocen las costumbres ni qué es perjudicial para el país. La prostitución infantil, los niños de la calle o incluso los mendigos se concentran principalmente en las zonas turísticas. Muchos no se han leído ni la introducción de la Lonely Planet sobre el país:

Así que eres periodista. ¿Y sobre qué escribes? – me pregunta un turista americano

Pues los últimos días sobre el juicio a los Jemeres Rojos- le respondo

¿Juicio a quién?

Sí, ya sabes, esos que iban vestidos de negros y que se cargaron en cuatro años casi a dos millones de personas- sentencio, con mirada fulminante diciendo «¡¡si ni siquiera sabes quiénes son los Jemeres Rojos, mejor quédate en tu casa!!»

Antes de vender un billete de avión a un país pobre tenían que hacer un test de aptitud. Venir aquí implica tener un conocimiento previo y ser responsable. Y si no, cada uno en su casa, porque en vez de ayudarlos, los hundimos más en su foso. Y luego quien se queda aquí soy yo y otros tantos, y nosotros sufriremos su odio. Y lo que más me joderá es que nos odiarán con razón.

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11 comments
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  1. Laura, acabo de descubrir tu página, no sabía ni que la tenías.
    Me ha gustado mucho, especialmente este último artículo. Sigue escribiendo que es interesantísimo todo lo que cuentas.
    Un beso

  2. Hola Aurora!!
    La verdad es que el sitio tiene poquito tiempo y aún sigo optimizando. Yo también acabo de descubrir tu web y está genial. Si se habla poco de Asia, de África ya ni te cuento. Un día de estos tendremos que hablar seriamente sobre cómo solucionar esto ;). muchos bss

  3. Buenos días Laura.
    Acabo de leer algunas entradas a tu blog y lo primero que quiero hacer es felicitarte y animarte a que sigas escribiendo. Dicho esto me gustaría, desde mi más profundo respeto, hacerte un par de comentarios:
    Soy expatriado, o inmigrante de esos con casa y piscina como decías en otro post, en Filipinas. Efectivamente, vine aquí porque las condiciones eran mejores, por eso, entre otras cosas, decidimos dejar a nuestras familias a 12.000 km y venir a vivir a un país donde tuvimos que asumir una serie de riesgos. Me dirás que hay gente que viene a trabajar en ONG con menos comodidades, digno de elogio, pero tampoco tiene nada malo el venir a trabajar como “expatriado”. Es más, muchas empresas extranjeras dan trabajo a miles de locales, sin explotar a niños, pagando salarios justos y por supuesto cumpliendo con todas las obligaciones con la seguridad social y hacienda. De hecho, uno de los caminos para que estos países salgan de la pobreza es que sean capaces de atraer inversión extranjera.
    No todos los extranjeros con los bolsillos llenos de podridos dólares (¿por qué los dólares o euros tienen que ser podridos?) vienen a estos países para irse de putas y acostarse con niños. ¿Qué los hay?, pues por desgracia sí. Yo, gracias a Dios, he tenido la suerte de no encontrarme a ninguno, y todos mis amigos aquí, han venido a trabajar y ,en la mayoría de los casos, también a ayudar en lo que pueden. Te puedo decir también que lo que últimamente mi mujer y yo más hacemos con nuestro podrido dinero es comprar pañales para nuestro hijo que acaba de nacer en Filipinas. Y doy gracias a Dios, pues vivir aquí te recuerda día a día que muchísimas familias no tienen esa suerte. Ahora te digo, creo que los problemas de estos países del sudeste asiático no tienen su raíz en la inmigración occidental. ¿Qué algunos vienen a aprovecharse? Sí, pero no generalicemos.
    Con esto solo quiero decir que no todos los occidentales son un chulos maleducados que va un gritando a todo el mundo y aprovechándose de la situación. ¿Qué los hay? Muchos, ¿Qué el turismo sexual es un hecho? Cierto. Tan cierto como que la mayoría de “expatriados” que conozco vienen aquí a trabajar duro. Ni todos los occidentales son malos ni todos los asiáticos son muy cautivadores. Hay de todo como en el resto de mundo.
    Espero que poder seguir leyendo tu blog y compartiendo todas tu experiencias.
    Un saludo.

  4. Hola Mario!
    Quizás has entendido mal lo que he querido decir o quizá yo me he expresado mal. Como bien puedes leer en esta entrada, digo literalmente que la «mayoría de los que viven aquí son más responsables». Y es cierto, muchos de los «expatriados» son gente que viene a vivir y que trabaja duro y que incluso se compromete con la población del país en el que vive e intenta hacerla mejorar. Y muchos de ellos incluso dejan sus familias en Europa o América o donde sea, como bien dices, y se dicen, yo no me puedo ir de aquí hasta que no veo que ellos tienen una vida mejor. Conozco varios casos.

    Y yo no critico que haya expatriados, porque además me estaría criticando a mí misma y a mi entorno. Yo sé bien que no es fácil vivir en un país asiático y que gente que viene de países con mayor nivel educativo son necesarios aquí para que el país se desarrolle y que, por ello, en cierto modo tienen que tener incentivos para no perder la ilusión (me da igual que sea más sueldo, una piscina o un coche, los veo necesarios siempre que se sitúen dentro de parámetros lógicos).

    Pero sí que critico ese doble juego de palabras que se ha creado y que no siempre se corresponde con la realidad (eso también lo indico cuando digo que a veces es cierto y a veces no) y cómo, a partir de él, se discrimina a los más desfavorecidos.

    Y por suerte que en la vida no todo es negro o blanco, ni todos los turistas son unos irresponsables (aunque de verdad que mi experiencia es que muchos sí) ni todos los asiáticos son muy majos, aunque a mí me caen simpáticos.

    Ah, y para mi todo billete es podrido siempre y cuando el que los lleve encima se crea que con ellos puede hacer lo que le dé la gana.

    Te agradezco tu comentario y no te tomes el texto como una crítica a los expatriados, sino al peligroso juego de palabras que se ha creado en torno a su figura.

  5. Estimada Laura,
    En caso de haber habido algún tipo de malentendido habría sido por mi parte, nunca por tu forma de escribir, que por cierto es brillante. A veces un poco agresiva, pero brillante.
    Estoy de acuerdo contigo, y efectivamente comentabas en tu post que los expatriados que viven y conviven con los lugareños se comportan de una manera más respetuosa.
    Solamente quiero incidir que no se puede generalizar a tantos millones de personas. Aquí, como en todos los lados, también se cuecen habas. Por ejemplo, con el tema de la inmigración. Está claro que hay mucho mal nacido que se aprovecha y viene a estos lugares con su podrido dinero (sea de la moneda que sea). Hay que luchar contra eso, pero también hay que hacer el duro trabajo de convencer a la población que no es ese el turismo que tienen que ofrecer. Y sé que es muy duro, pues el hambre aprieta hoy, y hacer planes para mañana no tiene sentido cuando tus hijos se van a la cama sin cenar. Pero hay países que lo van consiguiendo. Maldivas se ha convertido en un centro para el turismo de buceo, te puedo asegurar que Filipinas tiene, como poco, el mismo fondo marino. Unas playas paradisiacas que poquísima gente conoce. Créeme que este país es una maravilla. Pero claro, lo primero que hay que hacer es atraer al turismo “bueno”. ¿Cómo? Creando un entorno de seguridad para que los turistas no tengan miedo a venir. A partir de ahí, el buen turismo vendrá y con su dinero (que está vez no será podrido) podrás mejorar las infraestructuras, esto a su vez atraerá a más y mejores turistas… Fíjate, mi mujer y yo estamos pensando en escaparnos unos días a Bangkok y después visitar los templos de Angkor en Camboya. Claro, lo primero que te preguntas es ¿será seguro?
    Un cordial saludo y espero que no te molestará mi anterior mensaje.

  6. Por supuesto que no me ha molestado el mensaje, el blog no está sólo para mostrar mi visión de las cosas sino para que el resto de la gente la complete con la suya. Es lo interesante de todo esto.
    Y suscribo lo que dices, muy especialmente sobre el turismo. De hecho, yo con el post pretendo que la gente que lo lea y que después salga al extranjero se haga la pregunta ¿qué debo saber antes de ir allí? Y sé que a veces soy agresiva, tal vez demasiado rotunda, pero es que a menudo ciertas personas me enfadan mucho.

    Sobre visitar Camboya, ya te digo que no hay ningún problema en cuanto a seguridad. Hay ciertos episodios violentos, como en todos sitios, pero yo me siento más segura aquí que en cualquier ciudad europea. Sobre Bangkok conozco menos, pero hasta lo que sé, es también un sitio bastante seguro.

  7. Hola Laura, en tu artículo hablas del turismo dañino, y haces una crítica a los turistas pederastras, a los turistas ignorantes y a los turistas irresponsables.
    Antes que nada, creo que no es buena idea meterlos todos en el mismo saco, cuando las diferencias son tan evidentes. De todas formas, yo quería centrarme en otra cuestión: dejando aparte el turismo sexual, ¿crees que el turismo ignorante es perjudicial para Camboya?
    Sería deseable que el turismo en países pobres sirviera para que el mundo rico conociera mejor su gente, las dificultades de su día a día y los sintiera mas cercanos.
    Pero, qué pasa con ese otro turismo, el de los ignorantes, el de los que no ven en sus destinos turísticos más allá de sus narices. ¿Es verdaderamente perjudicial? Me refiero tanto al turismo que incentiva que haya niños en la calle esperando sacar algo al turista … como al de los ingleses o alemanes que van a emborracharse a Ibiza. ¿Compensa la entrada de divisas a los efectos perversos asociados al desarrollo turístico?
    Sigue escribiendo, Laura. Besos.

  8. El turismo ignorante es siempre perjudicial, pero lo es especialmente en países que son más vulnerables económicamente. Desvía las actividades económicas hacia otras menos productivas pero que les dan más dinero rápido, pero que son estacionales y no están aseguradas en el largo plazo. Además mina la creación de actividades propias en las que el país pueda especializarse además de ser ocupaciones no declaradas, dificultando la fiscalización del país y la creación de movimientos sindicales (y con ellos mejoras laborales). Y así un largo etcétera.

  9. Hola Laura,

    Acabo de descubrir tu blog, que me parece muy interesante y valioso. Felicidades.

    No obstante, y me sabe mal empezar discrepando, creo que cuando hablas del turista ignorante estás siendo un poco injusta. Una cosa es decir que no te tomarías una cerveza con este tipo de visitante y otra muy distinta decir que es perjudicial para el país.

    Soy economista y no encuentro la relación entre la ignorancia del visitante y las posibilidades de desarrollo de un país. España, por ejemplo, es un país, que vive en gran parte de ese tipo de turista. Y no pasa nada. Pero también Malasia, Vietnam o Tailandia. Las causas del subdesarrollo de Camboya son, desgraciadamente, mucho más profundas y difíciles de resolver y, creo, que tienen más que ver con la propia estructura social, económica y de poder del país que con los turistas.

    No sé si mucha gente paga impuestos en Camboya, me parece que no, especialmente los más ricos, pero has de tener en cuenta que cuando uno gana dinero negro sí paga el iva cuando consume (por eso normalmente es el impuesto más recaudador). Y no entiendo que sea sólo el turismo ignorante el que crea todas esas relaciones automáticas que mencionas sobre productividad, especialización, etc. ¿Sólo ese tipo de turismo y el otro no? Yo he procurado informarme sobre Camboya y ser respetuoso al viajar por este país (al que le tengo un cariño especial) pero no he notado que mi gasto fuera muy diferente al de otros turistas. Precisamente creo que una forma de que alguien se decida a instalar fábricas, negocios, invertir en Camboya es dándola a conocer al mundo con esos turistas ignorantes que vuelven maravillados. Porque, todavía, todo el mundo te pregunta si viajar por Camboya es seguro.

    Un abrazo.

  10. Hola Vaiven,

    pues sí, quizá sea injusta. Ojalá pudiéramos poner un número a todo y tener cuentas claras e inamovibles de todos los procesos económicos y saber al detalle las consecuencias de todo. Lo cierto es que escribí esta entrada hace más de año y medio, cuando sólo llevaba tres meses aquí, y mi visión estaba muy influenciada por el lugar en que vivía, una pequeña ciudad camboyana que tenía sin embargo un gran volumen de turismo (ahora vivo en la capital). Sigo pensando que el turismo que no es consciente de que, por ejemplo, dar dinero a un niño no es beneficioso para nadie es mucho más dañino que el que le da un caramelo (aunque sigue sin parecerme bien, pero hay escalas). Ahora que he visto mucho más de Camboya, tiendo más a pensar que es el volumen del turismo lo que puede resultar más peligroso, pero no deja de deberse a cierta ignorancia (en este caso sin malicia) de los turistas que se «dejan engañar» y los camboyanos ven la gallina de los huevos de oro, ya que en un rato consiguen lo que en otras circunstancias les costaría todo un mes. Un ejemplo claro es el de los tuk tuks.Si un turista por un recorrido x le paga 3 dólares y el camboyano sólo 0,75 (en el caso de los camboyanos, además, en vez de solo 3 turistas, irán 8), pues el conductor dice: me voy con el turista. Si el turista supiera que hay que pagar 0.75 y lo hiciera así no pasaría nada. Pero claro, a mí me ha costado mucho tiempo aprender a calcular las distancias, cuánta gasolina consume un tuk tuk, o similar, para poder saber así el precio aproximado. Y como soy blanca, no me aceptan esos precios (así que me he comprado una bici, jeje). Es imposible pedirle eso a un turista. E incluso a mí me pasa cuando viene gente a verme, bajo mucho la guardia, porque entiendo que si vienes de turista es un coñazo estar todo el santo día peleándote por precios o lo que sea (los camboyanos en general lo ven como un juego, yo he aprendido a verlo así también). En cualquier caso, ahora descargo mucho menos mi ira contra los turistas y creo que la solución hay que encontrarla en otra parte, intentando que el turismo, sin frenarlo, se convierta en una actividad secundaria y se impulse además un perfil de turista con una diferencia económica con respecto a Camboya mucho menor (por ejemplo, tailandeses o vietnamitas, que cada vez vienen más a Camboya). Me gustaría saber tu opinión como economista.

    En cuanto a los impuestos, es cierto que en Camboya muy poca gente los paga. Existe el IVA, pero sirve para financiar los bolsillos del Ministerio de Finanzas. Muy poco de ese dinero acaba invirtiéndose en la población y aquí las carreteras, puentes y demás, se pagan con donaciones internacionales de las que el gobierno saca una buena tajada.

  11. Hola Laura,

    Sobre lo del turismo de menor poder adquisitivo por supuesto que es una vía de desarrollo ya que su gasto se distribuye más equititativamente entre la población. Es como la estrategia del turismo rural para ayudar a las poblaciones «desconectadas» de los grandes centros turísticos. Cualquier iniciativa para impulsar otras formas de turismo es buena.

    Los tuk tuk…en fin…a mí lo que me irrita es que un caradura que no hace nada en todo el día se saque el sueldo de un día con un turista alelado mientras las clásicas vendedoras de comida te cobran un precio justo. Y que haya otros más honrados que te ofrecen un precio razonable. La solución, caraduras y alelados, los hay en todos lados, es poner tarifas fijas y conceder licencias, como pasa, por ejemplo, en el aeropuerto de NY, que no es precisamente un país subdesarrollado. Estuve hace poco y, aún asi, sigue habiendo tipos que se te acercan para llevarte…

    No obstante, el principal problema de Camboya, a mi modo de ver, es lo que mencionas en el último párrafo, la corrupción. Actualmente Camboya está en el puesto 154 de 178 países en el Indice de Transparencia Internacional que mide la corrupción en un país. Las élites camboyanas son el cáncer del país. En Asia sólo le superan Laos (un caso similar) y Myanmar (que es otra historia, todavía peor). No soy muy optimista, pero ahora es un momento de cambio en muchos países (incluido Myanmar). Luego está China, que ahora tira de todo el mundo, a ver si Camboya se agarra también.

    En fin, un placer charlar contigo.