Derramar la propia sangre
16. marzo 2010 | Por Laura Villadiego | Categoria: Conflictos en Asia, TailandiaDerramar la propia sangre siempre ha sido visto como un gesto simbólico, casi heroico. La verdad es que me ha parecido poco heroico cuando lo he visto hoy en Bangkok. Los seguidores de Thaksin Shinawatra, multimillonario y antiguo primer ministro del país, han decidido ponerle así un poco de color a su protesta de los últimos tres días, que ha congregado a unas 100.000 personas que piden la disolución de la actual asamblea y la convocatoria de elecciones.
Los camisas rojas se esparcen por Bangkok como pequeñas gotas de sangre y sólo de vez en cuando se convierten en marea. Una marea que es ante todo pacífica. “Nos manifestamos contra este gobierno y contra toda la mafia que hay generada en torno a él”, me decía un manifestante tranquilamente sentado en su hamaca, como quien acaba de comer. La verdad es que había momentos en que aquello parecía más un campamento hippie que una manifestación por la democracia.
No obstante, el pueblo thailandés, porque los seguidores de Thaksin son en su mayoría clases populares, han demostrado ser un ejemplo de manifestación pacífica y el gobierno también está manteniendo bien el pulso para no provocar un enfrentamiento civil, ordenando a la policía y a los militares evitar el uso de la violencia. Una “camisa roja” me aseguró que se iban a manifestar aún durante dos días más, aunque los organizadores no han puesto una fecha límite a las protestas. Los turistas, mientras, nos seguiremos paseando entre las gotas de sangre ajenos a todo.

[...] el fervor de los más violentos. Pero derrocar al actual gobierno con un derramamiento de sangre, esta vez real, no les hará mejores que sus opositores. Al fin y al cabo, ambos habrían conseguido el poder de [...]