Yo siempre diré que soy inmigrante

2. marzo 2010 | Por | Categoria: Destacados


 Yo siempre diré que soy inmigranteSer inmigrante es siempre una desgracia. Cuando no es una desgracia, no te llaman inmigrante, te llaman expatriado. Recuerdo una vez que tuve que hacer un trabajo para la universidad sobre los inmigrantes en España. Sólo había un problema, yo vivía en Bruselas. Propuse un trabajo sobre los inmigrantes españoles en Bélgica, en el que debía hacer entrevistas al colectivo en cuestión. Cada vez que se lo proponía a alguien, éste me decía: “No, no, yo para eso no te valgo, yo no soy inmigrante, soy expatriado”. A la tercera negativa, comencé a cambiar los términos por “españoles que viven fuera de España” o directamente “expatriados”. Eso les gustaba más.

Inmigrante significa pobre y a nadie le gustan los pobres. Expatriado significa rico, significa cobrar el doble que en tu país, tener casa y coche a cuenta de la empresa y si te descuidas, también la piscina. A veces es cierto, a veces no. En Asia, los inmigrantes tampoco gustan. En Tailandia, se ha iniciado un proceso de deportación de inmigrantes ilegales procedentes de Laos, Birmania y Camboya. Tailandia, como otras tantas naciones que están sufriendo con la crisis, ha visto cómo los más débiles han sido los primeros en perder su trabajo. Ahora quiere deshacerse de ellos y se ha inventado un proceso de “Verificación de Nacionalidad“, al que sólo pueden acogerse un millón y medio de inmigrantes. El requisito es demostrar que se tiene un contrato de trabajo y echar una firmita antes de mañana. Los que no lo hagan, serán deportados inmediatamente, aunque sean legales. El Programa de Justicia para el Inmigrante ha denunciado que los plazos son tan ajustados y la información ha sido tan escasa, que probablemente un millón de los inmigrantes “legales” se convertirán de un plumazo en ilegales. Eso sí, los expatriados no tenemos que echar firmita, sólo birmanos, camboyanos y laosianos.

Lo peor es que, los que se queden, se verán de nuevo sometidos a los abusos que las autoridades tailandesas ejercen sobre ellos, según denunció la semana pasada el colectivo Human Rights Watch. En su informe, “Desde el Tigre al Cocodrilo”, relatan casos concretos de violaciones y maltratos. La frase del director para Asia de HRW, Brad Adams, me resulta familiar. “Los trabajadores migratorios contribuyen de manera importante a la economía de Tailandia, pero reciben muy poca protección contra el abuso y la explotación”, asegura. Él tampoco incluye a los expatriados en su definición de migratorio (es una traducción del inglés hecha por HRW, pero creo que no usan el término adecuado, ya que en el informe siempre se habla de inmigrantes).

Las políticas de control de la inmigración son siempre necesarias, pero deben ser justas. Y a mí no me parece justo que a nosotros no se nos pregunte nada, cuando muchos obtenemos los papeles de forma bastante poco lícita. En Camboya, con que puedas pagar 300 dólares al año, nunca tendrás problemas de visado. La diferencia de términos tampoco ayuda. Los llamados expatriados deberían empezar a apropiarse de la palabra inmigrante para que deje de ser un término peyorativo. Lo quieran o no, son inmigrantes y lo quieran o no, la mayoría emigran por la misma razón por la que los camboyanos se van a Francia, para ganarse una vida mejor. Yo siempre diré que soy inmigrante.

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3 comments
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  1. Jugar con el lenguaje en una época en la que la comunicación impera es crítico para cualquier interés. Más que racismo en nuestro mundo impera el miedo / odio hacia los pobres. Si tu sociedad no es pobre, es más difícil que sean racistas hacia ella.

    Pero como tú dices, cualquier inmigrante va a otro país para buscar una vida mejor. ¡Qué buenos somos buscando eufemismos para librarnos de las taras sociales!

  2. […] Yo siempre diré que soy inmigrante http://www.elmundodesencajado.es/2010/03/yo-siempre-dire-que-soy-in…  por pepevaz hace 5 segundos […]

  3. Es una lástima que tengan esa tradición de crueldad entre ellos y sus propios vecinos y sienta mal que nos traten tan bien a nosotros.

    Ser inmigrante y expatriado son los polos opuestos y aunque estemos ahí ayudando-les, lo hacemos con los privilegios que nos otorga nuestra posición y nuestra cartera.

    Yo creo que su autosuficiencia es lo más importante y si el turismo ayuda en esto es positivo, aunque ya sabemos que arrastra otros problemas.

    Me gustaría visitar Cuba ya que es además de los pocos países que tienen un huella ecológica al medio ambiente mas leve o insignificante (aunque muchos de ellos sueñen en el consumismo de los USA)