Japón y sus rebeliones

16. abril 2010 | Por | Categoria: Destacados, Japon


 Japón y sus rebeliones

“Laura, vas a ver, Japón no tiene nada que ver con Camboya. Allí la gente respeta las normas de verdad. Ni siquiera cruzan la calle cuando el semáforo está en rojo aunque sean las tres de la mañana y no haya nadie”, me decían un día antes de coger el avión. Llego a Narita, el aeropuerto internacional de Tokyo, hacia las 10 de la mañana y cojo un autobús que me deja en Yokohama. Tres estaciones de metro y llego a mi destino hacia la 1 de la tarde. Poca gente por la calle; todo el mundo está trabajando y es un barrio residencial. Cojo mi maleta y me planto en un semáforo en rojo. Las palabras del día anterior me vuelven a la memoria y no me atrevo a cruzar. Mientras pienso en eso, un japonés atraviesa corriendo la calle. Varios segundos después pasa otro. Y el semáforo sigue en rojo.

Durante los cuatro días que llevo en Japón he visto a gente escupir en la calle, saltarse semáforos o no respetar los caminos cuidadosamente marcados. Ayer una viejecita me espetó un par de disimulados codazos y se me coló en la fila del metro franqueando la infranqueable línea continua. Antes de llegar a su sitio, dio otro par de manotazos a otras tantas personas con el objetivo de asegurarse uno de los preciados sitios con asiento climatizado. La misma persona que me había relatado el escrupuloso respeto hacia las normas de los japoneses reconocía: “esto no es lo mismo que hace cinco años”.

Yo no lo sé, aunque si tuviera que dar mi primera impresión sobre los japoneses diría que son una sociedad excesivamente estricta cuyos individuos buscan pequeñas rebeliones diarias. Los jóvenes que todavía no han entrado o que han puesto sólo su primer pie en el mundo laboral se sublevan adoptando estilos extravagantes que gritan: “yo no soy parte de la masa”. La mayoría de ellos acabarán formando parte de ella y sus pequeñas rebeliones se limitarán a colarse de vez en cuando en la fila del metro o a cruzar el semáforo en rojo cuando no miren demasiados.

 Japón y sus rebeliones

Imposible perderse.

El trabajo, asegura el sociólogo Harold Kerbo, ha sido la base de este estricto sistema social en el que la persona, en general, permanecía atada a la misma empresa durante toda su vida. La crisis económica de los últimos veinte años en Japón, agravada por la actual crisis mundial, ha hecho tambalear el mercado de trabajo japonés y el modelo de “una compañía para toda la vida”. Estos días he conocido a personas, o me han hablado de ellas, que, una vez terminada la universidad, postergaban su entrada en el mercado laboral, algo antes impensable en Japón donde un año antes de terminar la carrera ya deben encontrar la empresa con la que trabajarán el resto de su vida. Otros habían probado un sector y se planteaban cambiar desalentados porque no habían encontrado lo que esperaban.

La paradoja es, como escuché hace no mucho decir en una ponencia al experto en gestión de la innovación Hugo Tschirky, que al final nadie está contento con lo que tiene. Mientras Europa pretende parecerse a Japón y trabajar como un grupo,  Japón intenta inculcar el individualismo europeísta, receta que espera que ponga de nuevo su economía en funcionamiento. Veremos qué se encuentran ambos por el camino.

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  1. […] Japón y sus rebeliones http://www.elmundodesencajado.es/2010/04/japon-y-sus-rebeliones/  por pepevaz hace 13 segundos […]