La falsa libertad de prensa

3. mayo 2010 | Por | Categoria: Destacados, Periodismo


imagen de la campana de reporteros sin fronteras sobre la libertad de expresion articlepopup1 La falsa libertad de prensa

Cuando llegué a Camboya me sorprendí gratamente al ver periódicos que parecían algo más que simples panfletos gubernamentales. Me sorprendí al ver que estos periódicos atraían cada día a un público importante a los quioscos. Poco a poco la sorpresa fue desapareciendo y vi que la fachada era más bonita que la realidad.

Camboya, como el resto de los países del Sudeste asiático, padece una precaria libertad de prensa. Amenazas a periodistas, control de los medios por parte del gobierno, encarcelaciones por difamación y en el peor de los casos, la muerte. La mayor parte de los medios siguen el discurso gubernamental y el que se atreve a dar otra versión suele acabar en la cárcel. Internet, un medio que en Camboya es minoritario pero incipiente, ya está bajo la mira del gobierno, quien está preparando su legislación para controlarlo.

En este lado del mundo, como antaño solía ocurrir en Europa, se sigue apreciando la libertad de expresión, porque la mayoría no la tiene. Aquí todavía se cree en los periodistas, todavía se piensa que son indispensables para llegar a una verdadera democracia. Se cree en todo esto porque aquí nadie da por hecho que cada uno puede decir lo que quiera y aprecian al valiente que lo intenta, aunque a menudo no lo consiga.

En España y en muchos otros países de Europa la situación de los periodistas es mejor, pero no es ni mucho menos idílica. Allí la fachada también es mucho más bonita que la realidad, aunque le han puesto cortinas más espesas en las ventanas para que no se pueda ver lo que hay detrás. Pero los periodistas vemos cada día cosas que no están en el manual de ética que nos dan en la facultad. He visto llamadas que han redactado noticias especialmente sensibles (y no procedían de ningún periodista); reportajes que no gustaban a alguien y que desaparecieron por (oops!!) error informático; noticias que se ignoran o que se tergiversan de forma deliberada.

En el libro de ética periodística no ponía por ningún sitio que tendría que redactar cuatro páginas de periódico diarias y hacer trabajo extra para el fin de semana. Los periodistas estamos entrando en un proceso de mecanización del «copia y pega, pero por si acaso no pienses no vaya a ser que llegues a alguna conclusión que nos moleste», que destruye nuestra reputación y encima nos deja sin ningún tipo de vida más allá del trabajo. Para colmo, las redacciones están cada vez menos pobladas de periodistas y quien decide qué se publica o no (y cómo se trata la información) es a menudo un empresario. Por supuesto que cada vez hay menos ética periodística, porque los periodistas tenemos cada vez menos control sobre las noticias.

Internet surge para muchos de estos periodistas hartos de su falsa libertad de prensa como una válvula de escape para volver a hacer periodismo de verdad. En los últimos meses, la red ha visto nacer en España medios bien hechos como fronterad, Cuarto poder o periodismo humano. El último ha sido analítico.es, que hoy cumple una semana y que, como la mayoría de estos nuevos medios, nace con pocos recursos pero con el deseo de recuperar la esencia del periodismo.

Alguien me dijo una vez que para que la gente apreciara qué es la democracia y se involucrara en ella, cada cierto tiempo habría que quitársela y hacerles ver cómo vivirían sin ella. Lo triste es que si el ciudadano no cree en que el periodismo puede seguir siendo periodismo y no lo apoya de forma activa, probablemente se quede sin él. Y entonces ya veremos cómo le va.

Foto: Imagen de una campaña de Reporteros Sin Fronteras

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One comment
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  1. Hace unos meses un periodista de mucho renombre en España, buena persona, socialdemócrata, adjunto a la dirección de uno de los dos diarios más importantes de España, decía en uno de sus artículos en los que trataba el asunto de la «piratería» informática que había llamado a un colega para reprocharle su opinión publicada sobre el mismo tema. Resulta que el periodista al que reconvino hacía una defensa de las descargas P2P.
    Si el director adjunto, periodista veterano, demuestra tan poco respeto por la libertad de su colega en el desempeño de su trabajo, no podemos esperar más del común de los mortales.
    Creo que a veces ni los propios periodistas creen al cien por cien en la libertad de expresión.

    Lo malo es que algunos están tan pringados e imbricados con el poder político, que ponen en entredicho la independencia de la profesión y hacen que se levante una sombra de sospecha que injustamente alcanza a todo el periodismo; el nacimiento de nuevos medios puede ser clave para su regeneración.

    De todas formas, incluso con todas las reservas sobre la independencia de los medios, está claro que sin prensa libre no hay ciudadanos libres. Así de importante es. Casi nada.
    Esa idea de la suspensión temporal periódica de la democracia es interesante. Imagínate que mañana viésemos en los quioscos las portadas de los diarios de 1970…. inmediatamente querríamos volver a la imperfección actual.