Prostitución infantil y la eterna juventud

12. mayo 2010 | Por | Categoria: Conflictos en Asia, Desarrollo, En portada


 Prostitución infantil y la eterna juventud

No todos los niños viven en familias desestructuradas.

En muchas sociedades asiáticas, existe la creencia de que practicar sexo con una virgen aporta juventud. Así pasa en Camboya o en Tailandia y así pasa también en Filipinas, como apunta Andrea Rodés en un recomendable artículo en Público. La consecuencia es que cada año miles de niños son obligados a prostituirse en la mayor parte de los países asiáticos. Las estadísticas dadas por las ONG, que a menudo tienen más de número inventado que de realidad, hablan de un millón de niños prostituidos en Asia cada año. A mí me parecen pocos.

Algunos occidentales, que supongo que no se creerán eso de la eterna juventud, también aportan clientela al negocio. Aunque son una minoría, no es difícil cruzarse con uno de ellos. El modus operandi para este tipo de clientela suele ser bastante discreto. Se buscan lugares con alta afluencia de turistas y se pone a los niños a vender toda clase de tonterías, generalmente de noche. El cliente suele conocer las prácticas y muestra su interés por el niño. El proxeneta se acerca y cierra el trato.

Creo que lo que he contado hasta ahora le suena a más de uno. Asia = prostitución infantil. Ahora seamos un poco más justos y dejemos de pensar en los asiáticos como una pandilla de depravados que sólo piensa en sacar dinero a costa de la virginidad de sus hijos. La mayoría de ellos sólo  intentan buscarles un futuro mejor, pero, pobres y analfabetos, son engañados por las mafias quienes les dicen que enviarán a sus hijos con una pareja extranjera para que pueda tener una vida bañada en la abundancia. La mayoría acabará nadando en la abundancia de los prostíbulos.  Otros son huérfanos o raptados y una minoría es vendida directamente por los padres, aunque las ventas aumentan en los entornos muy pobres.

La prostitución infantil en Asia es algo más que un estereotipo. Es una dura realidad que se aprovecha de la precaria situación económica de muchos y que se mezcla además con creencias arraigadas difíciles de erradicar. Pero Asia no es un reino de lujuria infantil donde ningún niño está seguro, como se nos hace creer en muchos sitios. Tampoco es el paraiso de la eterna juventud y algún día se darán cuenta de eso.

Para saber más:

El cerco al pederasta se rompe en la “ventanilla de pago” del juzgado. Artículo de Jordi Calvet para Efe

Página de Unicef sobre la región Asia-Pacífico

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