El círculo vicioso de la impotencia

16. junio 2010 | Por | Categoria: En portada


 El círculo vicioso de la impotenciaSiento defraudar desde las primeras palabras al lector pero no es ésta una disertación sobre cualidades masculinas, a pesar de que muchos preferirían leer eso antes que lo que se esconde debajo de este círculo vicioso. La impotencia es un sentimiento peligroso, una sensación que te inmoviliza y no te deja hacer nada. Es como el miedo, pero a menudo es más difícil de vencer, porque supone luchar y no conseguir nada. Supone querer hacer algo y no saber ni siquiera por dónde empezar. Yo ya la había sentido antes, pero nunca jamás había invadido cada uno de los minutos de mi tiempo como lo hace ahora.

Ahora, cada vez que pongo un pie fuera de mi casa, me recorre una especie de escalofrío. Intento mantener la cabeza fría, sin pensar en qué me encontraré hoy. Siempre he dicho que me parece injusto que se vea sólo el lado negativo de los países en desarrollo, pero sería muy ingenuo pintarlos como paraísos de perfección. La mayoría se parece más bien a un País de las Maravillas, donde la cobertura es muy bonita pero las condiciones de vida son más bien penosas.

Pongo el pie fuera de casa. Veo a niños en la calle, mucho bullicio, gente que trabaja, gente que pide, gente honesta, gente que intenta engañarte. El conjunto no es armonioso. Es una amalgama de personas que velan por su propio interés y que no piensan en lo que podría conseguir colaborando con otros.Y no es de extrañar porque velar por el interés de uno mismo no es nada sencillo ya que aquí nadie tiene derechos. Ni ellos, ni yo. Nadie. El único que tiene derechos es el dinero. Los derechos son una moneda de cambio que se pueden comprar al mejor postor.

Conocí a la niña de la foto hace un par de semanas. Ella, como el resto de niños de su poblado, reían y jugaban ajenos a que en breve serán desahuciados y llevados a un trozo de tierra inerte donde ya probablemente no les quedarán ganas de jugar. Les expropian por pobres y porque un amigo del gobierno quiere sacar provecho del pedazo de suelo en donde ahora están sus casas y compró su derecho a hacerlo. Los pobres no tienen dinero para comprar el suyo, así que se ven zarandeados de un lado a otro según el antojo de los más poderosos. Cada año miles de personas pasan por lo mismo y los que intentan ayudarlos se enfrentan a la impotencia, a ese círculo vicioso que no te deja hacer porque el objetivo te supera. Porque la única forma de acabar con estos abusos es que los que más tienen sean menos avariciosos y que hallen dentro de sí mismos su débil espíritu filántropico. ¡Cuentos de hadas!

Pero unos pocos siguen intentando romper el círculo, aunque a veces la impotencia les dé ganas de mandarlo todo a la mierda. Cuando pongo mi pie en la calle y noto que ese sentimiento me supera, pienso en que El País de las Maravillas de Carroll fue una vez una Inglaterra verdadera que probablemente también vivía sumida en su círculo de impotencia. Y como Inglaterra, el resto de los países de los llamados desarrollados tuvieron su propio círculo. Y poco a poco el círculo se fue dando de sí hasta que un día se rompió. Y hoy mi pie, al pisar la calle, me ha dicho que eso aquí también es posible.

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2 comments
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  1. […] El círculo vicioso de la impotencia [ http://www.elmundodesencajado.es ] […]

  2. Olá, Laura!
    Aqui é o Flávio (do Twitter e do Eskup).
    Estou conhecendo o seu blog agora e estou encantado com os seus textos e suas fotos.
    Parabéns!
    Você é muito talentosa!
    Sobre o seu texto… sei como você se sente.
    Várias e várias vezes pelos caminhos tortuosos da vida, me senti assim, impotente como você.
    A vida é uma batalha diária. Muitas vezes jogada dentro e fora da gente (várias pessoas desconhecem essa luta interna, acham que o perigo está só fora da gente). E de maneira vil.
    Assim nos anulamos, compramos e adotamos ideologias que nada tem a ver com a nossa essência, falamos pela boca dos outros, somos as pessoas que querem que outras sejam. E no fim das contas, o que nos resta? Um longo e dilacerante vazio. Um vale de eco dentro da gente.
    Mas é fundamental pensar sobre isso tudo, quase todo dia, e seguir em frente.
    Vivemos num mundo permeado de misérias, de coisas inacreditáveis feitas em nome do poder. Aí mesmo no Cambodja em que você (corajosamente) vive. Em nome de uma ideologia deturpada, se seguiu uma ditadura e apesar do fim dela, as pessoas (como a menina da sua foto) vivem à espera de algum novo salvador. E não tenha dúvidas de que conforme a conveniência, ele virá. Em forma de um anjo, mesmo que tenha asas negras, salvará ao povo da menina, mas o ciclo viciado da miséria sempre se perpetuará.
    Essa é uma «lei» ditada e conduzida a ferro e fogo pelos homens. O poder é a desculpa pra tudo de mais abominável que se possa ter, não só no Cambodja… mas, infelizmente, no Brasil, na Tailândia, na Bolívia e nos vários países em que essa guerra surda é travada e cujas consequências, estão no olhar perdido da menina da sua foto.
    Sigamos em frente, tal qual um personagem de Cervantes: com o olhar duro diante da vida, mas com o interior sempre florido. Capaz de oferecer uma rosa e um sorriso para as várias meninas das fotos, que certamente você encontrará pela vida afora.
    Força e esperança em dias melhores.
    Um beijo
    Flávio