Un camino sin retorno

29. julio 2010 | Por | Categoria: Camboya, Destacados


 Un camino sin retorno

Hay caminos en los que no se puede dar marcha atrás y donde lo que nos espera al otro lado es bastante peor de lo que teníamos al principio. Camboya se está convirtiendo toda ella en un camino de este tipo, por culpa de las expropiaciones que cada año afectan a decenas de miles de personas, la gran mayoría pobres. Tuol Sambo ya fue un ejemplo de las consecuencias de una expropiación, aunque en este caso la presión mediática hizo que por una vez el final del camino fuera mejor que el principio. Pero la mayor parte de las expropiaciones son más trágicas.

Cuando llegué a Boeung Kak, una comunidad pobre en el norte de Phnom Penh, y vi sus frágiles casas, que se amontonaban en una especie de muelles construidos encima de un lago y que parecía que en cualquier momento iban a desmoronarse, pensé : «vaya panda de desgraciados». Boueng Kak era hasta hace unos meses un gran lago, que daba cierto sosiego a la bulliciosa capital camboyana. El ayuntamiento de Phnom Penh lo cedió en 2007 a una empresa, propiedad de un senador, que ha decidido rellenarlo para crear un gran complejo de apartamentos de lujo y centros comerciales. Eso sí que es desarrollo. Mil familias tendrán que dejar por ello Boeung Kak e irse a 25 kilómetros de la capital, donde el gobierno les ha preparado un nuevo asentamiento.

Cuando visité uno de esos asentamientos que el gobierno prepara para los expropiados, pensé: «vaya panda de hijos de puta» (siento la expresión, pero es la única que se acerca mínimamente a lo que allí se veía). Udong community se encuentra a 40 kilómetros de Phnom Penh, donde antes vivían sus habitantes. El gobierno expropió el barrio en que vivían y les envío a un trozo de tierra inerte, sin casa, sin agua, sin electricidad. Pocas veces el sofocante calor camboyano me ha parecido tan intenso como en ese pedazo de arena seca que parecía reflejar los rayos de sol con mala leche. No me gustaría tener que vivir allí.

La historia entera la podéis leer en FronteraD y aquí podéis ver las fotos que hice en BoeungKak y en Udong Community. Dan que pensar…

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8 comments
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  1. Se me cae el alma a los pies de pensar que estamos gobernados por esta panda (que has definido correctamente). ¡Qué impotencia!. Nos tienen engañados.
    No sé de donde sacas las fuerzas Laura, pero te envío todo mi ánimo para seguir informándonos.

  2. Muchas gracias por los ánimos Gabi. Supongo que es precisamente ver estas situaciones lo que me da más fuerza. Si nadie sabe lo que está pasando, nadie puede ponerle remedio. Y cuando no estamos en la esfera de poder, sólo podemos conseguir algo si somos muchos los que empujamos desde abajo.

  3. Hola Laura. Acabo de descubrir tu blog en el concurso de los premios 20blogs, y aunque no me he puesto al día de todo, tengo que felicitarte por cómo lo tienes organizado y por el tipo de noticias que incluyes, ya que creo que son temas de los que se habla poco en la prensa española en general. Yo ahora estoy viviendo en Japón (!sólo hasta dentro de poco!), y este año tuve la oportunidad de viajar a Camboya. Era parte de un viaje de quince días por el sudeste asiático, y de los sitios en los que estuve, Camboya fue el que más me marcó. La idea inicial era visitar sólo Angkor Wat, pero por cuestiones logísticas, el primer día se nos ocurrió alquilar una bici y salir a ver los alrededores de Siem Reap. Y creo que algún pedacito de mi alma se quedó por esos sitios. Lo de poder bajarme de la bici y comprobar de cerca cómo viven muchos camboyanos fue algo que me dejó completamente frío, y eso mezclado con las corruptelas que vivimos al cruzar la aduana, se acabó convirtiendo en un sentimiento de rabia y enfado. Después de leer entradas como ésta, estoy convencido de que escarbando se puede sacar mucha más porquería de la que yo tuve la impresión de ver, y eso que a mi me pareció sólo la punta del iceberg. Enhorabuena de nuevo por el blog.

  4. Tristes realidades, pero a la vez nos permiten ubicarnos en la realidad para poder hacer más de lo que hacemos como ciudadanos del mundo.
    Te dejé otro comentario en otro artículo. La verdad es que tu Blog me ha gustado mucho. Nuevamente saludos desde Chihuahua, Chih. México!!!

  5. @cooper Muchas gracias por el comentario. No me extraña que se te quedara el alma allí. Es paradójico cómo Siem Reap es al mismo tiempo la provincia más turística de Camboya (la visitan unos dos millones de turistas al año) y la más pobre del país. Me niego a creer que el turismo no tenga nada que ver con eso.

    @aida cada día estoy más convencida de que lo único que podemos hacer desde los países extranjeros es obligar a nuestros gobiernos a que presenten informes transparentes sobre su acción en cooperación internacional y a que realicen análisis objetivos y serios sobre la eficacia, no sólo de su dinero sino de la ayuda en general. Pero habría mucho que discutir sobre este aspecto, es un tema complicado.

    Me alegro de que a los dos os haya gustado el blog

  6. Sí, es un tema complicado además que necesita que las cosas se hicieran de manera más eficaz y menos interesada porque partiendo de la base que los gobiernos «ayudan» a países donde tengan intereses pues tú me dirás. Mientras existan estos conceptos seguirá todo igual

    un saludo a este interesante blog!!!

  7. Nat, muchas gracias por el comentario. Como bien dices las cosas se deberían hacer de forma más objetiva e independiente, sin pensar en los intereses económicos de las empresas antes que en los ciudadanos. Pero lo peor no es que la situación siga igual, es que en muchos sitios va a peor!!!!

  8. […] de agua parece poco importante. En Phnom Penh, el famoso lago Boeung Kak, del que ya he hablado aquí, ya casi ha desaparecido bajo una avalancha de arena lanzada por una compañía privada que […]