“Los soldados serán la clave de lo que pase en Birmania”

20. noviembre 2010 | Por | Categoria: Birmania, Conflictos en Asia, Destacados


seinwin “Los soldados serán la clave de lo que pase en Birmania”

Subo otra de las entrevistas que hice antes de las elecciones de Birmania, en este caso a Sein Win, primer ministro birmano en el exilio.

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Sein Win (Birmania, 1943) tiene la voz serena de un hombre que sabe que tiene una larga lucha. A sus 67 años, lleva 20 dirigiendo el gobierno de Birmania en el exilio, después de que la Junta arrebatara las elecciones a su partido, la Liga Nacional por la Democracia (LND). Primo de Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz y principal líder opositora, comparte con ella su carácter pacífico y su renuncia a dar legitimidad a las elecciones que se celebraran el próximo 7 de noviembre en su país natal, ahora conocido como Myanmar.

La Liga Nacional por la Democracia ha sido disuelta y no participará en las elecciones. ¿No están cediendo terreno a la Junta al no poder obtener representación en el Parlamento?

Nosotros no vamos a participar, pero tampoco otros grupos étnicos que participaron en las elecciones de 1990. Y por supuesto, no obtendremos representación. Pero esa no es la cuestión. Nosotros no estamos luchando por poder político, estamos luchando por tener una solución para el país. Económicamente, la situación se ha deteriorado excesivamente. Birmania es un gran país, y antes de 1962, era uno de los países más ricos del Sudeste Asiático. Y ahora aparecemos en la parte baja de todos los rankings, no sólo en Asia, sino en el mundo. Y todo esto pasa porque a la Junta no le importa la gente. Y nosotros, lo que queremos, es que la gente tenga una oportunidad de verdad.

Si estuviera en Birmania el día de las elecciones ¿iría a votar?

No, no iría a votar. Pero me gustaría poder votar. Me gustaría que la situación fuera normal y pudiéramos ir todos a votar. Pero lo que no podemos hacer es darles la legitimidad que no tienen.

¿Ha cambiado en algo la situación con respecto a 1990?

La Junta cometió un grave error en 1990. Pensó que podía ganar. Pero los birmanos son muy claros en este sentido: el gobierno no tiene ninguna legitimidad para ellos. Pero ahora no van a cometer el mismo error y han controlado más la situación. Y por supuesto, no permitirán la entrada a observadores internacionales.

La nueva constitución entrará en vigor después de las elecciones. ¿Cómo la calificaría?

Es una constitución que no podemos aceptar. Se está denegando la legitimidad al Parlamento cuando dicen que un 25 por ciento de los escaños serán ocupados por ellos. La constitución dice que el presidente tiene que ser un militar o que una mujer no se puede presentar. Nosotros no podemos aceptar eso y tenemos que enmendarla, pero la Constitución dice que no puede ser enmendada.

Hay varios grupos opositores en el exilio (la Coalición Nacional para la Unión de Birmania, el Foro para la Democracia en Birmania, el gobierno que preside) ¿No cree que la oposición está demasiado dividida?

Estamos todos unidos en el fondo. Está la LND, que es la principal, pero también hay otros grupos, como los estudiantes, o los grupos étnicos. Pero lo importante es que estemos en cualquier momento preparados para ejercer la oposición, como si fuera una democracia normal. Esta vez no será posible, pero tenemos que estar preparados.

¿Se puede cambiar algo desde el exilio?

Desde fuera es muy difícil cambiar nada, pero las cosas cambiarán. Birmania no puede estar así para siempre. Es insostenible. Pero algunos países están dando a Birmania el apoyo necesario para que el gobierno se mantenga.

¿Apoya el boicot al turismo?

La idea es que cualquier dinero que se dé a la Junta es negativo, pero no es negativo en sí visitar el país, siempre y cuando se evite al máximo que los beneficios vayan a parar al gobierno, especialmente en hoteles.

¿Es posible acabar con la Junta con medios pacíficos?

No lo sé. Siempre es mejor negociar.

¿Pero les han dado alguna posibilidad de negociar?

Por supuesto que no. Ellos están en el poder y tienen, de momento, la capacidad de decidir si quieren negociar. Pero estamos ante una situación impredecible. Nunca se sabe qué puede pasar.

¿Cree que podría haber revueltas tras las elecciones?

La represión es muy dura y la gente tiene miedo. Una prueba de ello es que los prisioneros políticos siguen estando ahí, encerrados, algunos desde hace 20 años, y seguirán estando ahí. Así que una revuelta es poco probable.

Calificó la revolución Azafrán como el evento que haría ver al mundo lo que estaba pasando en Birmania, pero la oposición asegura que no se han tomado medidas claras contra el régimen. ¿Está decepcionado con la respuesta de la comunidad internacional?

Por supuesto. Su actitud es un claro signo de que no toman responsabilidades sobre lo que está pasando en Birmania. La comunidad internacional debería ser clara y tajante en este sentido.

¿Es optimista con el futuro de Birmania a corto plazo?

Soy optimista a largo plazo, pero no en los próximos años. Estamos intentando presionar, pero la Junta ejerce mucho control. Pero todo se sitúa en un nivel superior. La gente tiene muy claro eso y no support el régimen. También están presionando sobre sus propios soldados, quienes también tienen familias, y muchos no están de acuerdo con lo que se está haciendo. Ellos serán probablemente la clave de lo que pase en el futuro

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