Camboya, 20 años después de los Acuerdos de París

23. octubre 2011 | Por | Categoria: Camboya, En portada, Jemeres Rojos


El 23 de octubre de 1991, hace hoy 20 años, se firmaba en París un acuerdo que debía traer a Camboya la paz y fundar las bases de un Estado de Derecho democrático. Tras la caída de los Jemeres Rojos en 1979, se había formado un gobierno pro-vietnamita y los Jemeres Rojos huyeron a las zonas fronterizas con Tailandia y algunos enclaves del sur. La guerra civil que había comenzado en 1970 siguió su curso, aunque solo uno de los combatientes seguía existiendo. El otro, el régimen republicano de Lon Nol, había sido derrotado y exterminado con la llegada de los Jemeres Rojos al poder y su gran aliado, los Estados Unidos, se había cambiado ahora al lado de Pol Pot, para contrarrestar al gobierno controlado por los vietnamitas. Surgirían luego dos facciones más: el Funcinpec del príncipe Norodom Sihanouk y el Frente de Liberación Nacional del Pueblo Camboyano (KPNLF).

760px Cambodia anti PRK border camps Camboya, 20 años después de los Acuerdos de París

Campos de refugiados controlados por los Jemeres Rojos durante los años 80.

El país se dividió entonces en dos zonas, la controlada por el gobierno y la de los Jemeres Rojos. Las armas campaban por doquier en ambas zonas y la violencia seguía presente en la vida de los camboyanos. Los acuerdos de París suponían una paz sobre el papel que no era tan fácil de reflejar en la realidad. Empezó entonces la misión de la ONU más cara hasta el momento: repatriar a los cientos de miles de desplazados y organizar las primeras elecciones del país en décadas, que serían boicoteadas por los Jemeres Rojos.

Los Acuerdos de París fueron sin duda un paso importante en el declive de los Jemeres Rojos, que acabarían deponiendo las armas definitivamente en 1998, tras la muerte de Pol Pot y el arresto de Ta Mok. No trajeron por si solos la paz, pero permitieron, por ejemplo, la desmovilización de soldados que dejaría a los Jemeres Rojos sin apoyos.

Lo que no trajeron fue el Estado de Derecho, ni la democracia, ni nada que se le parezca. “Camboya está hoy gobernada principalmente por un único partido político que deja poco movimiento a la oposición, tiene un sistema judicial corrupto y débil y los líderes sindicales más importantes del país han sido asesinados”, aseguraba la antigua corresponsal Elizabeth Becker en un editorial en agosto en The New York Times.

Camboya ha crecido durante los últimos años a una media del 6 por ciento, pero pocos beneficios llegan a la población. Las diferencias entre los más ricos y los más pobres han aumentado rápidamente y a pesar de la numerosa ayuda al desarrollo que el país recibe, la reducción del porcentaje de personas por debajo del umbral de la pobreza se produce lentamente. La tierra está siendo vendida a grandes compañías extranjeras y los antiguos propietarios enviados a pedazos de tierra inertes donde ni siquiera reciben una casa.

Las expectativas no son de mejora. Hun Sen ejerce su poder de forma cada vez más férrea y la menor dependencia de potencias occidentales, con la entrada de China y otros países asiáticos en el país, hace que ya ni siquiera se preocupen por guardar las apariencias. Su posición quedó bien reflejada hace unos días antes las acusaciones por parte de la ONU de estar interviendo en el tribunal internacional que juzga a los Jemeres Rojos, después de que el ministro de Información dijera al juez internacional de instrucción que “haría mejor en hacer las maletas y marcharse” (cosa que hizo) si pensaba seguir investigando más casos. “No interferimos, pero hay libertad de expresión. No se puede pedir a nadie que deje de decir algo”. Las palabras, que salieron de la boca del portavoz del Consejo de Ministros, Phay Siphan, refleja bien su forma de entender cómo funciona Camboya: ellos tienen libertad, los demás, no.

pixel Camboya, 20 años después de los Acuerdos de París

6 comments
Deja tu comentario »

  1. Hola, Laura:

    Hace unos días encontré tu blog y estoy intentando ponerme al día de cómo están Laos y Camboya. Salimos -mi pareja y yo- hacia allí pasado mañana.

    Sería genial poder saludarnos, pero creo que vamos algo justos de tiempo. Tienes mi email, cualquier cosa, escríbeme.

    Un saludo!

  2. Está noche en un programa de televisión van a hablar de Camboya estamos seguros que lo haran pero desde el punto de vista de lo bonito y lo apreciable de un país que tiene y tendrá su historia. ¿Es malo hacerlo así? No. No es malo. Cuando paseas a las dos de la mañana por La India, ves a personas que por abandono, comodidad o en la mayoría de los casos por que no tienen medios como viven en las aceras. Ves la cara sucia, pero bella de una mujer con sus hijos, mientras su marido ayuda a trabajar en una maquina en un determinado poblado de la India. Los hombres somos así, igual que las mujeres, ellas se compran el mejor tacon para decir, “Oye que estamos aquí! y nosotros nos compramos los mejores zapatos y llegamos a un pais y creemos saberlo todo. En los medios de comunicación es así. O aun peor. Por eso esta pagina me interesa, por ver la otra cara que es la misma, pero con otros ojos. Hay un periodista que tiene un libro publicado sobre las atrocidades de este bello e egnimatico pais que es Camboya. Y una revista de corte musulman que ha desparecido publicaba articulos sobre este tema. Nos alegramos de que este chico, joven en deseos, pero mayor en esperiencias, haya colgado esta especie de blog, se llaman así en internet. ¡Enhorabuena!

  3. Un país tiene infinitas caras, pero a menudo solo contamos una o dos y ya todo el mundo se piensa que no hay más. Para quien no conoce Camboya, el país solo son minas antipersona, jemeres rojos y templos de Angkor. Por supuesto que hay eso, pero hay mucho más. En un texto periodístico es difícil también dar todas las caras, nos centramos en una historia. Por eso es bueno combinarlos, como tú haces, con libros o reportajes. Porque lo peligroso de los reportajes no es contar solo una historia, es contar siempre la misma historia. Los programas de televisión sobre los que hablas aún no he conseguido verlos, por la mala conexión, pero espero poder comentarlos pronto. Un abrazo!!!

  4. […] Camboya, 20 años después de los Acuerdos de París […]

  5. […] Camboya, 20 años después de los acuerdos de París […]

  6. Volvimos de Camboya, nos pareció maravilloso, el atardecer o el amanecer de Angkor me acompañará toda la vida, la gente es educada, amable y se esfuerzan por atender a los turistas, recomiendo como guía a Albeiro, un colombiano, periodista y salesiano, con un grupo de trabajo excelente para recorrer los templos y sacar toda la información y las mejores fotos, tienen una hotelería fantástica a precios muy accesibles para nosotros, en realidad todo es accesible la comida, los recuerdos que quieras comprar, las artesanias, el regateo es un arte, bueno como ven nos encantó, un país para visitar.