Reflexiones sobre la cooperación y el desarrollo

24. octubre 2011 | Por | Categoria: Desarrollo, Destacados


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Hace unos días José Antonio Alonso, doctor en Ciencias Económicas y catedrático de Economía Aplicada, dio una pequeña charla sobre cooperación y desarrollo en la Oficina Técnica de Cooperación que España tiene en Camboya. Expuso algunos ideas interesantes que reflejo en este pequeño resumen de su intervención:

  • Se han dado importantes cambios en el sistema de Cooperación Internacional durante los últimos años, con una primera etapa de expansión de la ayuda, pero recortes en el último tramo histórico. Al mismo tiempo se ha producido un «desflecamiento del sistema de cooperación internacional», que ha hecho que se hayan dado pasos hacia atrás y se haya arrastrado buena parte de los construido en los años previos.
  • El mundo en desarrollo es cada vez más heterogéneo y plural y hay dos posibles alternativas para enfrentarse a él:

1) focalizar la cooperación en los países más pobres. Si se sigue esta línea España tendría problemas porque centra su cooperación en países de renta media.

2) adoptar agendas plurales que acojan al conjunto de los países, con una acción más diversa, entendida como política pública internacional. Esta es la estrategia más apropiada para hacer frente a los males públicos globales que la globalización ha ido generando, que afecta a todos sin posibilidad de exclusión (como el cambio climático). La respuesta debe ser necesariamente coordinada. Los bienes o males públicos ahora son internacionles pero no tenemos estado internacional. Lo más parecido es el sistema multilateral. Estos bienes públicos tienen mucho que ver con la pobreza y el desarrollo. El nivel agregado lo proporciona el que tiene menos nivel de resistencia. (solidez de la cadena).

  • A nivel global, la capacidad de la ayuda es limitada. Los resultados que se han visto en los Objetivos del Milenio han sido producidos por el desarrollo propio de los países, no por la ayuda internacional, (por ejemplo, en Vietnam). Los recursos son limitados y y tienen un carácter discrecional, de forma que cada uno da lo que quiere, en vez de que cada uno dé lo que corresponda.
  • Ha aparecido toda una serie de nuevos actores en el sistema. En los años 80 emergió la sociedad civil y luego se transformaron en actores del desarrollo. Ahora han accedido nuevos actores que proceden del sector privado. Esta presencia de empresarios nos está enseñando cómo gestionar las cosas de una forma más eficiente. De los modos de gestión de la empresa se puede aprender en el ámbito de la cooperación.
  • Esta proliferación de actores plantea desafíos. El mundo de la cooperación hoy es mucho más que los gobiernos poniéndose de acuerdo. Es muy difícil lograr una coordinación basada en principios rígidos. Va a cambiar el papel de las agencias oficiales y serán más de mediación. Hay que pensar menos en ONG con su proyecto y solo quedarán las ONG capaces de interrelacionarse. Lo más que se puede aspirar es a crear mecanismos de coordinación.
  • En el caso de España, durante los ocho últimos años ha habido un avance enorme en temas de cuantía y técnica de diseño de la cooperación. Los recursos se han multiplicado por más de 3, aunque en los últimos 3 años, estamos viendo una situación de congelación y retroceso de los recursos. No obstante, no ha sido el campo de la política con más recorte. La cooperación en España está en una situación de no saber hacia dónde se va, por un proceso desordenado de crecimiento:
  1. ha sido un error el fijar unos objetivos cuantitativos de la ayuda exclusivamente guiados por criterios políticos sin analizar la posibilidad de hacer los proyectos y sin someterlos a análisis. No se han cumplido las metas, no se llegará al 0,7 por ciento del PIB en el 2012, probablemente España se quedará en la mitad.
  2. se ha externalizado la gestión, por querer alcanzar un objetivo muy ambicioso en muy corto tiempo. Esto ha hecho que no se gane la experiencia en gestión de la ayuda que se requería. Es necesario fortalecer nuestro sistema.
  3. La AECID tiene enormes deficiencias y necesita una reforma profunda y se ha perdido la oportunidad de hacer esa reforma. No importa cuál sea el impacto porque no lo medimos.
  4. Hay que concentrarse en ciertos organismos de alto perfil, ser más selectivos con la ayuda que se da.

José Antonio Alonso sabe sin duda mucho más que yo de cooperación, así que solo voy a añadir una idea más. En estos momentos en los que se contrae la ayuda oficial al desarrollo, quizá sea el momento de establecer los mecanismos para que la cooperación sea eficaz y esté coordinada. Darán igual los millones de los que se disponga, si no se evalúa su efectividad. Los resultados serán probablemente los mismos: no habrá desarrollo.

¿Alguien tiene más ideas? El debate queda abierto.

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4 comments
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  1. Interesantes y sinceras reflexiones. La verdad es que sobran los ejemplos de ayuda internacional que no llega a las personas que realmente la necesitan.

    Personalmente, creo que el comercio internacional es una fuente automática de desarrollo (desconozco si es el caso de Vietnam). Rebajar o anular los aranceles a algunos países, eliminar cosas como la PAC (Política Agraria Común) y otras normas similares de protección sectorial en los países desarrollados seguramente ayudarían mucho más que todos los millones gastados en proyectos que quedan a medias. Pero eso es difícil de asimilar para los gobiernos desarrollados. Y eso sí es dinero.

  2. Totalmente de acuerdo, y el caso de Vietnam sí que es un ejemplo de ello. Los gobiernos desarrollados no quieren perder sus privilegios (entre ellos, tener países baratos donde fabricar), así que es difícil que accedan a aprobar unas leyes comerciales justas.

  3. Te aclaro, porque a veces se confunden cosas. Una cosa es que haya condiciones laborales del s.XIX en muchos países en desarrollo (Camboya, por ejemplo) y otra lo que me refiero de los aranceles.

    La explotación laboral, aunque la compañía que la realice tenga sede en Occidente, es un problema interno del país donde sucede y que se soluciona con leyes que determinen salarios mínimos antiexplotación y horarios laborales humanos (y leyes que se cumplan). La ventaja competitiva de los países en desarrollo es que su población no necesita tanto o que están dispuestos a ganar menos. Es bueno que se fabriquen cosas en China o en Vietnam y sean más baratas, bueno para ellos.

    A lo que me refiero es a los impuestos (y otro tipo de barreras sanitarias o tecnológicas) que se imponen en las aduanas de los países desarrollados para evitar que, un ejemplo, un juguete hecho en Camboya sin explotar a nadie cueste la mitad que otro hecho en Valencia. En Europa se mantienen muchos sectores así, en Japón es una cuestión casi sagrada. Pagamos más como consumidores y no damos oportunidad a otros países a desarrollarse porque los políticos quieren evitar manifestaciones de tractores en Madrid y cosas de ese tipo.

    Es un tema complejo y lleno de matices y negociaciones a varias bandas pero que ayudaría mucho.

    Felicidades por tu blog

  4. La ayuda pública al desarrollo no llega. Nosotros estamos hartos de atravesar zonas plagadas de carteles de agencias internacionales de desarrollo diciendo que ha hecho escuelas, depositos, centros de salud, etc. pero que en realidad lo que han hecho ha sido dar una mano de pintura.

    Los verdaderos problemas de hambre y desnutricion siguen sin ser abordados porque falta implicacion sobre el terreno. A los lugares difíciles solo se va de visita no con verdadero afan de colaborar