Tailandia y la lesa majestad

13. febrero 2012 | Por | Categoria: Destacados, Tailandia


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Un camisa roja muestra una pancarta que hace alusión a las penas por ofensas contra el rey de Tailandia.

Una de las primeras cosas que suelen llamar la atención a los visitantes foráneos en Tailandia es la omnipresencia del rey. Su rostro está por todos sitios. En la puerta de edificios oficiales, colegios, cruces de calles, centros comerciales, a la entrada de las ciudades, billetes, tuk tuks… los ojos del rey siempre están mirando. Bhumibol Adulyadej ( Massachussets, 1927) accedió al trono de Tailandia en 1946, tras la extraña muerte de su hermano Ananda (elaborar más sobre este asunto entraría de lleno en esa lesa majestad de la que se habla en este post), el primogénito de dos hermanos.  Ahora, tras casi 70 años de reinado, es el jefe de Estado que más tiempo lleva en el cargo en el mundo.

Cuando llegó al trono, la corona estaba inmersa en una crisis de legitimidad después de que un golpe de Estado acabará con la monarquía absoluta en 1932 e instaurara un sistema parlamentario. De hecho, desde aquel golpe de Estado, tres monarcas habían pasado por el palacio real tailandés: Pradhipok, tío de Bhumibol que abdicó en 1935, Ananda, su hermano, cuyo poder fue en un principio tutelado por una regencia debido a su corta edad, y el propio Bhumibol, también conocido como Rama IX.

El rey comenzó entonces una exitosa estrategia para ensalzar su figura que le convirtió uno de los monarcas más adorados del mundo por su propio pueblo. En realidad no todo fue pura propaganda y el importante desarrollo económico que experimentó el país, especialmente a partir de los años 80, contribuyó a la buena imagen del monarca. Al mismo tiempo, la legislación desarrolló el delito de lesa majestad, que había sido codificado por primera vez en 1900, aunque su origen es difuso, como cuenta David Streckfuss en su “Truth on Trial in Thailand. Defamation, treason and lese-majeste”.

El delito de lesa majestad está contemplado en el artículo 112 del código penal tailandés, que impone penas de prisión de entre 3 y 15 años para quien “difame, insulte o amenace al rey, la reina, el heredero o el regente”. Desde el año 2007, se unió la Ley de Delitos Informáticos que permite a las autoridades bloquear o cerrar sitios considerados dañinos por el Estado y encarcelar a los autores de noticias y comentarios que atenten contra la “seguridad nacional”, pero también a los responsables de los portales que alberguen tales contenidos.

Como afirma Streckfuss, la aplicación de la lesa majestad fue, sin embargo, aislada hasta 2006, año en que un golpe de Estado depuso al entonces primer ministro Thaksin Shinawatra. Los analistas suelen marcar ese año como el inicio de la crisis política que ha sacado a las calles a camisas rojas y camisas amarillas y que ha dado una pequeña tregua desde que Yingluck Shinawatra, hermana del primer ministro depuesto, tomó el poder tras las elecciones de julio de 2011. Yingluck, líder del Puea Thai, el partido más próximo a los camisas rojas, suponía para muchos una esperanza de que la aplicación de la ley se relajara. Sin embargo, durante los últimos meses del pasado año las condenas se han encadenado y las amenazas del gobierno de castigar un “uso indebido” de las redes sociales se han incrementado.

El primero de los casos que saltó a los medios fue el de Ampon Tangnoppakul, de 61 años, condenado el pasado mes de noviembre a 20 años de prisión por enviar cuatro mensajes de textos con supuestos mensajes ofensivos hacia la reina. Una de las peculiaridades del caso  de Arkong, como se le conoce, fue que cada uno de los mensajes fue considerado como un delito individual, lo que incrementó su pena. A principios de diciembre llegó la condena de Joe Gordon, un estadounidense de origen tailandés, sentenciado a dos años y medio de prisión (condena reducida por haberse declarado culpable) por traducir partes de una biografía prohibida del rey de Tailandia y colgarlos en su blog. El crimen se cometió hace siete años y los extractos fueron publicados desde Estados Unidos.

La última en unirse a la lista podría ser Chiranuch Premchaiporn, directora del portal digital Prachatai, acusada por no retirar rápidamente unos comentarios en su web considerados como ofensivos para la monarquía. Su juicio, que ya sido aplazado en una ocasión, comienza mañana.

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2 comments
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  1. Es lamentable y una verguenza, leí lo del norteamericano, que es kafkiano. Los carteles ya dan bastante mal rollo. Como dice Paul Theroux “todo país con más de una estatua del mismo político vivo es un país que va camino de tener problemas”.

  2. Yo creo que es además bastante contraproducente para ellos. Están haciendo un problema de algo que en sí no lo era. La visión del rey ha sido siempre, en general, positiva y con esta persecución lo único que consiguen es que la gente piense que la única forma de solucionar el problema es que no haya monarquía.