Tuk-tuks contra la pederastia

29. abril 2012 | Por | Categoria: Camboya, En portada


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Son la estampa más característica de Phnom Penh, la capital de Camboya. Miles de tuk-tuks recorren cada día sus calles llevando a clientes de un lado para otro. Su color rojo, a menudo decorado con los motivos más estridentes, es omnipresente y es casi imposible no escuchar  la constante llamada de “¡¿tuk-tuk, sir?!”. Pero muchos de ellos se dedican además a vigilar las calles para identificar a posibles pederastas. “Observamos a los niños que andan vendiendo cosas y si vemos algo raro, llamamos a la policía”, me explicaba Borin, uno de más de 400 conductores de tuk-tuks y moto dop que conforman la red Childsafe Network.

Como en tantos otros países asiáticos, la prostitución ha sido un componente de la cultura camboyana desde hace siglos. También la prostitución infantil, en países en los que la virginidad es un valioso bien que se vende muy caro. Pero el problema no comenzó a salir en los medios internacionales hasta la llegada de las tropas de la ONU en los años 90, unas 20.000 personas, que dieron un nuevo esplendor al mercado del sexo en Camboya. Poco después, Camboya se convirtió en un destino sexual preferente, especialmente para los pederastas, cuando Tailandia comenzó a tomar medidas serias contra los abusos a menores.

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El problema de la pederastia en Camboya está lejos de estar resuelto. En un país en el que a menudo se toleran estas prácticas, las autoridades están tardando demasiado en implantar un método eficaz para disuadir a los pedófilos. Los tribunales comienzan ahora a emitir sentencias contra pederastas internacionales y a no dejarse comprar tan fácilmente en este tipo de casos, en una campaña de lavado de imagen para no afectar al turismo convencional, mucho más importante. “El problema no son los turistas, son los camboyanos”, asegura Bun Thoun, otro de los conductores, quien explica que los locales tienen los contactos suficientes para no tener que exponerse a miradas ajenas.

No obstante, uno de los problemas más serios entre los pedófilos extranjeros son aquellos que son ocasionales, que nunca han cometido ni cometerían un crimen similar en sus países de origen y que aprovechan el fácil acceso a los niños para probar una “experiencia nueva”. Son difíciles de identificar, porque son menos impulsivos y, por tanto, cometen menos errores, me explicaban en la ONG APLE (Action Pour Les Enfants), otra de las iniciativas que luchan por identificar a los pederastas.

Los casi 500 conductores que forman parte de la red y que llevan con orgullo la camisa con el logo de la iniciativa demuestran que el mensaje de proteger a los niños comienza a calar entre los camboyanos. Las autoridades también parecen tomárselo más en serio y la policía me ha sorprendido en alguna ocasión con su disposición a actuar sin ni siquiera pedir un dólar a cambio (también me han decepcionado en alguna otra, todo depende de con quién te topes). Los abusos a menores son una lacra de la que ningún país está completamente a salvo pero la concienciación es fundamental para reducir al mínimo su impacto.

Puedes leer la crónica en Efe aquí

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3 comments
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  1. Algo es algo, aunque no creo que esto cambie mucho las cosas. Para mí la estampa más característica de Phnom Penh, la que me quedó grabada a fuego, es la de los numerosos “turistas” varones paseando solos por la ciudad. Cuando caí en la cuenta del por qué, empecé a sentir vergüenza si salía solo del hotel.
    Leí tu artículo en El Mundo, pero sale mutilado. Aquí está mucho mejor. Por suerte tenemos El Mundo…… pero el auténtico, el desencajado.

  2. Pues yo he salido solo por Phnom Penh y no se a que se refiere el último comentario, lo ke yo he visto como turista/viajero han sido karaokes y masages locales y en un par de calles (estas si con bastantes turistas masculinos) “lady bar” igual que en muchas ciudades del Sudeste Asiatico. Por lo que leo (aquí tambien) y por lo que no ví cuando estuve allí, la pederatia sería un fenomeno (atroz) bastante más, local y de “puertas para adentro”.

  3. No se puede generalizar a todos los turistas que viajan solos como turistas sexuales y mucho menos como pederastas. En realidad la mayoria no son ninguna de las dos cosas, aunque no es raro que acaben siendo consumidores ocasionales (de la prostitucion con mujeres adultas), pero en situaciones a menudo bastante ambiguas. Y si, unos de los principales problemas de la prostitucion infantil es que es de puertas para adentro, tanto que a veces se da en la misma familia (la madre vende la hija al tio, por ejemplo)