El conflicto del sur de Tailandia

17. agosto 2012 | Por | Categoria: Destacados, En portada, Tailandia


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Habitantes de Pattani, Tailandia./ udeyismail

El conflicto rohingya en Birmania no es el único enfrentamiento de larga duración en el Sudeste asiático. En realidad, la lista es bastante extensa (aquí podéis ver una enumeración de los conflictos en Asia). Uno de los más antiguos es el que desangra poco a poco las tres provincias del sur de Tailandia: Yala, Pattani y Narathiwat. Estas provincias, de mayoría musulmana en un país tradicionalmente budista, llevan décadas oponiéndose al centralismo del gobierno de Bangkok, que ha intentado reprimir su lengua (el Jawi, un dialecto similar al bahasa hablado en Malasia) y sus costumbres.

El movimiento ha tenido altibajos desde los años 70, con largos periodos pacíficos, pero desde el resurgimiento de la insurgencia en 2004 la cifra de muertos no ha parado de aumentar. Desde entonces y hasta julio de 2012, se han producido 11754 ataques en los que han muerto 5206 personas y otras 9137 han resultado heridas, según la organización independiente Deep South Watch.

Los orígenes del conflicto en el sur de Tailandia

Souththailandmap El conflicto del sur de TailandiaDesde el siglo XIII (o XIV según teorías), la región sur de la actual Tailandia, junto a parte del norte de Malasia, estuvieron dominados por el Sultanato de Patani (la provincia tailandesa se escribe con doble “t” y el sultanato con una simple), un reino de confesión musulmana.

La primera invasión por parte de Tailandia parece haber tenido lugar en 1688, por el entonces reino de Ayutthaya. Con la caída de Ayutthaya frente a los birmanos en 1767, el sultanato volvió a ganar una corta independencia hasta que, en 1786, el rey Rama I, fundador de la dinastía Chakri que aún reina hoy en Tailandia, invadió de nuevo la zona norte del sultanato. El nuevo rey impuso sin embargo solo un tributo al sultán a cambio de conservar los territorios. Con la llegada de los británicos a la región, el juego de fuerzas cambió y, mientras los ingleses anexionaron la parte sur del sultanato a la Malasia Británica, Tailandia incorporó definitivamente las provincias malayas en 1909.

Tailandia puso entonces en marcha un programa de homogeneización cultural, con especial énfasis en la lengua, que negó a la población musulmana la práctica de sus costumbres y la gestión de sus propios asuntos. La situación empeoró tras la II Guerra Mundial, cuando el gobierno endureció su política. El asesinato de Haji Sulong, presidente del Consejo Islámico Provincial de Pattani y fundador del Movimiento Popular de Patani, que reformuló el nacionalismo étnico malayo en términos islámicos, fue el detonante de la confrontación abierta.

Comenzaron a surgir entonces grupos separatistas diversos que, en general, tuvieron una vida corta e inestable. El primero de ellos fue el BNPP (Frente Nacional de Liberación de Patani en sus siglas en malasio), que desde 1959 pidió una independencia plena.

A partir de los años 70, comenzó un periodo más pacífico. aunque no fue hasta los años 80 cuando se vieron las primeras políticas de inclusión de los locales en la administración de la región. El entonces jefe del Ejecutivo, Prem Tinsulanonda (él mismo nacido en Songkhla, antigua provincia del sultanato en la que ha habido algunos incidentes aislados), puso en marcha los llamados Cuarteles Generales Civiles, Policiales y Militares Conjuntos y del Centro Administrativo de las Provincias Fronterizas del Sur, donde se incluyó a un mayor número de población local.

Thaksin y el resurgimiento del conflicto musulmán

El antiguo primer ministro Thaksin Shinawatra (2001-2006) ha sido señalado como la principal razón del resurgimiento del conflicto musulmán en el sur de Tailandia. Sin duda, aunque cuando Thaksin accedió al ejecutivo ya se habían dado algunos incidentes, sus políticas sólo empeoraron la situación.

El primer gran error de Thaksin fue negar la existencia de un sentimiento nacionalista o religioso en el conflicto. “No hay separatismo, no hay terroristas ideológicos, sólo bandidos comunes… En algunos lugares, es un conflicto entre políticos locales. En otros, es un conflicto sobre los beneficios procedentes de las drogas y el vicio. En otras partes, es resultado de un conflicto personal. A veces, hay política en el transfondo también. En definitiva, es muy variado pero no terrorismo ideológico“, aseguró Thaksin a una radio en 2002.

Poco antes se había producido el primero de los incidentes, cuando la noche del 24 de diciembre de 2001 varios ataques simultáneos a puestos de policía en Pattani, Yala y Narathiwat, marcaron el inicio de la espiral de violencia que todavía continúa.

Pero el error más grave fue la suspensión de los Cuarteles Generales del Sur, a los que sustituyó por un control más directo de la policía. Thaksin aprovechó además la guerra contra las drogas desplegada a partir de 2003 para buscar una solución “quirúrgica”, como la califican Pasuk PhongPaichit y Chris Baker en su biografía sobre Thaksin, al conflicto del sur. El objetivo era evitar cualquier conato de resistencia eliminando literalmente a posibles opositores.

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Militares en Pattani./ Udesyismail

A pesar de estos incidentes previos, se considera que la insurgencia renació a partir de enero de 2004. A partir de ese año, los incidentes se convirtieron en casi diarios y las víctimas se multiplicaron. Dos graves episodios tuvieron lugar en los meses siguientes. El 28 de abril, el ejército asaltó a la Mezquita Kru se, la más antigua de Tailandia, donde varios insurgentes se habían escondido tras unos ataques a puestos de policía. Todos los combatientes que estaban dentro fueron asesinados, a pesar de que, como se supo después, el ministerio del Interior había ordenado buscar una solución pacífica.

El segundo incidente se produjo en octubre, en la localidad de Tak Bai, donde 78 manifestantes musulmanes fallecieron por asfixia mientras se hallaban en custodia policial, mientras que otros 7 habían muerto antes por disparos. El incidente fue calificado como una violación a los derechos de los detenidos, pero Thaksin se negó a abrir una investigación o a condenar a los responsables.

Tras las elecciones de 2005, Thaksin siguió empeorando las cosas y anunció que, como medida para acabar con la insurgencia, privaría a los territorios de cualquier fondo para el desarrollo económico.

¿Cuáles son las principales causas del conflicto en el sur de Tailandia?

Así, las principales causas del resurgimiento y mantenimiento conflicto son:

  • La falta de un sentimiento de pertenencia al país, originado por una anexión tardía del sultanato de Patani.
  • El fracaso del gobierno central a la hora de incluir a la población malaya en la toma de decisiones. Según Duncan McCargo esta sería la principal razón. Los puestos están ocupados mayoritariamente por funcionarios budistas, procedentes de otras regiones, que no conocen ni las costumbres ni el idioma local.
  • El olvido por parte de la administración central de la región del sur, una de las más deprimidas económicamente.
  • La situación fronteriza de la región, donde muchos de sus habitantes tiene la doble nacionalidad tailandesa/malasia y la insurgencia cuenta con apoyos al otro lado de la frontera.
  • La política de violencia que han mantenido todos los gobiernos desde Thaksin Shinawatra en la región.
  • El contexto internacional de lucha contra el terrorismo islámico. Ha habido mucho debate sobre si el conflicto se puede incluir dentro del yihadismo internacional. Hasta ahora, los incidentes han sido principalmente locales, nunca fuera del sur de Tailandia y con objetivos nacionales (no turistas o periodistas). Por eso, muchos analistas aseguran que no hay relaciones con la yihad internacional, aunque no descartan una islamización futura del conflicto. No obstante, no es una coincidencia que la tensión se incrementara a partir de 2001, aunque más probablemente por la influencia que tuvo la lucha contra el terrorismo en el propio Thaksin que en la insurgencia.
  • El carácter poco organizado del movimiento. Los ataques y asesinatos rara vez son y los expertos creen que en realidad la mayoría son actuaciones individuales, principalmente de jóvenes. Son incidentes de baja escala, raramente con más de 15 víctimas, pero frecuentes. Monjes budistas, militares y policías son los principales objetivos.

El conflicto en la actualidad

El conflicto lleva ya varios años en una situación de estancamiento. La solución que busca la insurgencia es política, con la concesión, al menos, de una mayor autonomía.”Bangkok ha seguido mayoritariamente una política de asimilación y estandarización, haciendo pocas concesiones a la historia y carácter peculiar de la región”, escribe McCargo en su libro sobre el conflicto “Tearing apart the land”. Por ahí deben empezar.

Yingluck Shinawatra, que acaba de cumplir un año en la jefatura de Gobierno, se ha desmarcado en cierto modo de las políticas de su hermano Thaksin en cuanto al sur. Su principal preocupación, sin embargo, no han sido las lejanas provincias, sino el conflicto que enfrenta a las clases pobres y adineradas del país. Durante la campaña electoral, el Puea Thai, su partido, prometió que se crearía una región administrativa especial para la zona, bajo el nombre de Pattani Maha Nakhon, pero de momento no se han dado pasos en esa dirección. Quizá una de sus medidas más destacadas ha sido la aprobación de compensaciones de las víctimas de la violencia del sur, muchos de ellos víctimas de las políticas de su propio hermano.

El gobierno acaba de anunciar que se han comenzado conversaciones con algunos insurgentes. “Ahora mismo estamos manteniendo conversaciones con varios grupos insurgentes pero todavía no tenemos claro lo que quieren”, dijo a la prensa el viceprimer ministro, Yutthasak Sasiprapa. Como se ha indicado antes, el movimiento no tiene un eje central, por lo que es complicado emprender negociaciones de paz (¿con quién?). La instauración de los Cuarteles del Sur en los años 80 demostró que la táctica más eficaz es dar una mayor autonomía a las provincias. Pero el ejército no se ha mostrado dispuesto a aceptar esta posibilidad. ¿Será un nuevo punto de fricción en la relación entre el gobierno y los militares?

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One comment
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  1. Al gobierno actual le importa muy poco lo que pasa en el sur, puesto que allí no logran representación alguna. Una escalada mayor les permitiría una intervención más profunda y la eliminación temporal de los derechos e instituciones políticas en la zona (ya es lo que intentó Taksin).
    Un reflejo de ello fueron las declaraciones de los monistros de interior y defensa hace un par de semanas, cuando ante una escalada de la violencia defendieron la implantación del toque de queda en algunas zonas. En ese momento el ejército salió al paso y dijo que no era necesario, es más, que era perjudicial puesto que impediria la realización de ciertas actividades importantes para la economía de la zona (un ejemplo es la pesca nocturna).
    Eso sí, siguiendo la tradición política thai, se ha creado un nuevo orgno de control y supervisión del conflicto, al que se le van a dar unas bonitas iniciales en inglés y que tendrá sede en Bangkok, puesto que los ministros no parecen muy dispuesto a ir al sur.