Hallyu o la ola cultural coreana

7. noviembre 2012 | Por | Categoria: Corea, En portada


Para muchos, el archiconocido Gangnam style es poco más que una rareza coreana. Es probable que la pegadiza canción sea una de las pocas melodías coreanas que han escuchado en su vida (al menos de forma consciente) y seguramente pocos piensen que hay algo más detrás del estrambótico «rapero». Sin embargo, el Gangnam Style es la culminación de una corriente cultural que durante los últimos 15 años se ha expandido con fuerza por Asia, pero que había tenido dificultades para conquistar al público occidental. Es el Hallyu o la «ola coreana», un movimiento cultural que tuvo sus orígenes en los años 90 y que está desplazando a Japón, que hasta hace poco había sido la cultura asiática moderna que más se había expandido en el exterior.

Durante décadas, la cultura de Corea del Sur vivió bajo la sombra de los mangas, la música y los dibujos animados japoneses. El cambio se produjo como consecuencia de la crisis asiática de 1997, que golpeó con fuerza a Corea del Sur. La falta de fondos obligó a la industria cultural a hacer uso de la imaginación para crear producciones más baratas y comerciales. Lo sorprendente fue que los productos que consiguieron tuvieron una buena relación calidad/coste y despertaron un gran interés tanto dentro como fuera de Corea.

Las telenovelas en Corea del Sur

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Cartel de la telenovela surcoreana Winter Sonata

Todo empezó con las telenovelas. En el mismo 1997 se grabó Sarangi Mwogillae («Lo que es el amor»), drama que supondría el primer gran éxito de la ola coreana en China. Sería principalmente a partir de este serial que se comenzaría a hablar de la Hallyu entre los periodistas chinos. Muchos otros siguieron después. Uno de las más conocidos es Winter Sonata, que causa furor en países como Japón. Sin embargo, la que más se ha exportado a países no asiáticos es Daejanggeum (La Joya en el Palacio), una telenovela ambientada en el siglo XV-XVI y que habla de la tradición coreana y muy especialmente de su cocina. Estos dos seriales representan bien las dos principales temáticas de los dramas coreanos: el amor y la historia.

Este tipo de dramas se han expandido rápidamente por Asia, donde antes de los años 90 había una fuerte carencia de producciones con valores asiáticos y que no fueran tan caras como las estadounidenses. Por tanto, la receta fue un éxito en Asia. Sin embargo, los dramas coreanos no se exportan fácilmente a sociedades que no tengan una tradición confucionista. En ellos se refleja la rígida sociedad surcoreana y sus códigos son a menudo difícilmente interpretables por personas ajenas a ellos. Pero poco a poco van encontrando cierto público en Latinoamérica y Oriente Medio, por ser versiones de las telenovelas mucho más idealistas o por sus temáticas históricas.

El pop surcoreano o K-POP

A los dramas les siguió la música, a menudo impulsada precisamente por estos seriales. El Korean pop, o K-pop, como se conoce popularmente, es un estilo de música fresco que se sitúa entre el estilo estadounidense y japonés. Tiene dos características principales: suelen ser grupos con muchos miembros que hacen coreografías (una coreana me dijo una vez que la idea es que todo el mundo pueda tener un favorito, por lo que el estilo de cada uno es muy diferente) y los estribillos siempre incluyen palabras en inglés, para que cualquiera pueda cantarlo al menos un poco.

Aquí una muestra de uno de los grupos más conocidos, Super Junior (como apuntan en los comentarios, los del vídeo son en concreto un subgrupo del Super Junior original adaptado al mercado chino):

Como se puede ver en el vídeo, son principalmente grupos prefabricados de chicos o chicas muy guapos, que encajan muy bien con el ideal de belleza asiático: pálido hasta parecer un cadáver. Las letras, como pasa tan a menudo en occidente, son bastante banales y se centran en líos amorosos o «qué guay que soy». Son la imagen del éxito tan codiciado por muchas personas en Asia.

En ese sentido, el Gangnam Style no se puede considerar realmente dentro de esta corriente, ya que critica precisamente ese mundo donde las apariencias son lo más importante. Los movimientos espasmódicos de Psy son así una sátira de las coreografías de estos grupos. De hecho, en Corea del Sur no tuvo mucho éxito al principio y el gobierno se sintió molesto con la canción. Ahora, la ven, sin embargo, como una oportunidad única de extender todo el Hallyu a Occidente. No en vano, el resto de grupos surcoreanos se está viendo beneficiado por el éxito de la canción de «Psy».

Por otra parte, la originalidad no es su punto fuerte y a menudo introducen alusiones a otras canciones previas, japonesas u occidentales, o simplemente reciclan algunos de sus aspectos, coreografía incluida. Aquí las megaconocidas Wonder Girls con un estilo muy similar a Beyonce:

El cine surcoreano

El cine surcoreano siguió una senda paralela a la de la ola coreana, aunque con unas características propias. Así, el cine también ha tenido una época dorada durante los últimos años, pero al contrario que el  K-Pop o las telenovelas, el producto ha sido mucho más elaborado.

Dos temas han centrado esencialmente estas películas surcoreanas: el terror y el costumbrismo (historias de personas corrientes que al final siempre son bastante raras). Algunas también hablan de espías y de la relación con el vecino del Norte. El director más conocido en el exterior es Park Chan-wook, cuya película Oldboy ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes en 2004.

No obstante, algunas películas sí que han seguido el esquema del resto de sectores del Hallyu. Unas de las primeras fue Marriage Story, estrenada en 1992 por lo que se adelantó incluso a la corriente general. Como bien hace sospechar su título, es una comedia romántica en torno al matrimonio. La más famosa ha sido, sin embargo, My Sassy Girl, estrenada en 2001, donde se cuenta una historia de amor entre una chica alcohólica y un estudiante. Hay incluso una versión estadounidense.

El interés cultural por Korea se ha extendido más allá de la música, el cine o los culebrones. El idioma está tomando fuerza en otros países asiáticos, especialmente los menos desarrollados, que ven Corea como una oportunidad laboral. La animación, los Manhwa (mangas en coreano) y los juegos también han visto algunos éxitos, aunque siguen por detrás de Japón.

La Cultura coreana, una herramienta política y económica

El gran éxito de la ola coreana no ha sido algo completamente espontáneo. Mientras que los primeros éxitos fueron algo inesperados, el gobierno surcoreano comenzó pronto a promocionar de forma activa la cultura del país como una herramienta de expansión económica. No es nada criticable. Francia e Inglaterra hacen lo mismo con sus centros culturales y colegios. La estrategia ha surtido buen efecto. En 2009, la industria de contenidos supuso unas exportaciones de 1,500 millones de dólares, según la Korea Creative Content Agency, una agencia estatal creada exclusivamente para apoyar la expansión de la cultura surcoreana. Y los ingresos crecen cada año, hasta el punto de que los actores surcoreanos se cuelan entre los mejores pagados del mundo. Por supuesto, en el caso del cine, también fue el gobierno el que facilitó su resurgimiento, después de haber estado muy controlado durante la dictadura de Park Chung Hee. Se instauraron así cuotas de visionado que restringieron el acceso de películas extranjera e impulsaron las producciones nacionales.

Por otra parte, la cultura coreana y las telecomunicaciones, sector en el que Corea del Sur también es líder, se han alimentado mutuamente y mientras los nuevos móviles y el internet de banda ancha han sido el principal vehículo del Hallyu, el deseo de tener sistemas cada vez mejores para compartir estos contenidos ha disparado el consumo de nuevos dispositivos.

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7 comments
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  1. Buen resumen sobre el hallyu. Añadiría un recordatorio de que el mundo del K-pop está controlado por agencias de entretenimiento que captan a chicos y chicas talentosos (léase guapitos) desde niños y los entrenan durante varios años hasta que debutan como miembros de un grupo. La última tendencia es añadir an los grupos algunos miembros internacionales (tailandia, china; y pronto Europa y América), para facilitar el éxito en otros países. No se deja nada al azar, y el resultado es un producto de éxito en el que lo de menos es la música.

    Tras muchos años buscando el éxito en occidente, resulta paradójico que este llegase con una canción de un artista irreverente e independiente como PSY.

  2. El artículo está muy bien, sobretodo el aspecto de herramienta político-económica, y no se si lo habrás hecho a propósito para demostrar el alcance del hallyu o ha sido casualidad que el video de Super Junior que has elegido sea uno de los que está dirigido al mercado chino. Es de Super Junior M (M de mandarin), o la división china del grupo coreano, creado especialmente para fidelizar a las fans chinas del grupo y captar más si cabe… que tiemble occidente…

  3. Muchas gracias por los comentarios.

    Carla, en realidad he puesto ese porque es el que he visto un montón de veces en la televisión en Tailandia. Así que con las de aquí también funciona :)

  4. Muy interesante.

    A mi me gustó mucho «la compasión por la señorita venganza», creo que pertenece a la trilogía de Oldboy.

  5. Me gusto mucho tu articulo, pero me quedo una duda respecto a la ultima parte ¿de que manera la Korea Creative Content Agency mide las ganancias de esta expansión cultural?

  6. Los datos de la Korea Creative Content Agency se refieren simplemente al saldo de ventas de productos culturales en el exterior. Calcular el beneficio total que supone la expansión cultural para Corea del Sur es más complejo porque supone contabilizar otras cosas como los turistas que visiten el país debido a eso, el furor de los restaurantes coreanos en casi toda Asia (y que suelen estar regentados por coreanos)…

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