Un 2013 con nuevos líderes en Asia (I)

7. febrero 2013 | Por | Categoria: Asia, Destacados


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El nuevo secretario general del Partido Comunista, Xi Jinping, en visita oficial a Estados Unidos. / Departamento de Estado de EE.UU.

Aunque el primer mes de 2013 ya se ha evaporado, creo que aún es un buen momento para hacer un resumen de lo que puede pasar en Asia en el 2013. El año 2012 terminó con importantes cambios en el liderazgo de varios países, especialmente en Asia Oriental. Algunos, como en el caso de China, aún no se han materializado, por lo que aún hay muchas incógnitas en el aire.

El 2012 también ha sido un año de tensiones en Asia. Con la crisis de Europa y las dificultades de Estados Unidos, Asia ha seguido consolidando su posición como el nuevo eje económico del mundo. China es, sin duda, el principal motor de este crecimiento, un ascenso que no gusta por igual al resto de potencias de la región.

Los intereses económicos de China empiezan a chocar con los de otros países y el dragón asiático ha protagonizado roces con varios vecinos, como Filipinas y Vietnam por las islas Spratly, o con Japón por las islas Senkaku/Diaoyu. Este último puede convertirse en el principal elemento desestabilizador de Asia Oriental.

Los cambios de liderazgo han llevado a opiniones encontradas entre los analistas. Algunos aseguran que la llegada de nuevos líderes supondrá un nuevo comienzo en la región y una posible política de distensión. Otros, sin embargo, aseguran que el perfil de los nuevos líderes es más nacionalista, especialmente en el caso de Corea del Sur y Japón, lo que podría empeorar aún más la situación. De momento, parece que la tendencia se inclina hacia lo segundo.

En los dos siguientes posts hablaré sobre cuáles serán probablemente las principales claves en Asia en el 2013. En el primero me centraré en cuáles han sido los cambios durante 2012 y cómo pueden afectar al 2013. En el segundo, hablaré sobre los principales escenarios que habrá que mirar en este año. Como suele ser habitual, me centraré en Asia Oriental, Sudeste Asiático y Asia del Sur.

Japón:

Las elecciones celebradas el pasado mes de diciembre en Japón dieron la victoria a Shinzo Abe, del Partido Liberal Democrático (PLD). Esto puso fin a los tres años de gobierno del Partido Democrático (PDJ) que había conseguido hacerse con el poder tras cinco décadas de reinado absoluto del PLD. Las próximas convocatorias dirán si esto significa una vuelta al sistema de partido único o si el PDJ se acaba convirtiendo en una segunda fuerza con posibilidades reales de ejercer la oposición.

La victoria del PLD también supone una vuelta a posiciones más de derecha, más nacionalistas. No sólo la victoria del PLD confirma la mayor preocupación de los japoneses por la seguridad y las amenazas externas. Las elecciones dieron además al ultranacionalista  Japan Restoration Party, liderado por el extravangante Shintaro Ishihara, la tercera posición en las elecciones.

Shinzo Abe, quien ya ocupó el puesto de primer ministro entre 2006 y 2007,  promete una política exterior más dura en relación con China y Corea del Norte. Ya lo hizo en su anterior mandato, cuando además estuvo a punto de provocar un conflicto con Corea del Sur al negar la existencia de las esclavas sexuales coreanas del ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial (a las que han llamado de forma eufemística «comfort women»). Abe ha prometido ahora reformar la «pacífica» Constitución japonesa, que impone límites presupuestarios al ejército y que limita sus competencias a la autodefensa, aunque en la práctica se organiza de una forma muy similar a cualquier otro ejército del mundo. Abe ha anunciado además su intención de redefinir la alianza con los Estados Unidos para poder llevar a cabo operaciones militares conjuntas.

Con esta declaración de intenciones, no será fácil que las tensiones disminuyan entre las dos principales economías de Asia, que durante los últimos meses han rozado varias veces el enfrentamiento directo por las islas Senkaku/Diaoyu, que ambos reclaman. El tono ha ido subiendo poco a poco y ambos países se preparan para desplegar sus tropas en caso de que sea necesario.

Otra de las grandes incógnitas será cuánto tiempo durará Abe en el puesto. Japón es uno de los países más políticamente inestables del mundo. Durante los últimos 20 años, 14 primeros ministros han pasado por el gobierno, incluyendo al predecesor de Abe, Junichiro Koizumi, que estuvo en el puesto cinco años (lo que reduce aún más la media de los demás, que apenas sobrepasa el año).

Corea del Sur:

Corea del Sur también celebró elecciones a finales de año. En este caso, la victoria fue para Park Geun-hye, la primera mujer en ocupar el puesto de primera ministra en el país asiático. Una gran victoria, según algunas feministas, aunque probablemente empañada por ser la hija del dictador Park Chung-hee, artífice del increíble crecimiento económico del país que lideró, sin embargo, con mano férrea.Y ennegrecida sobre todo porque ella es de todo menos una feminista, en un país que es probablemente el peor, entre los desarrollados, para las mujeres.

Sin duda, la agenda exterior de la nueva presidenta, que tomará posesión el 25 de febrero, estará marcada por sus relaciones con el vecino del Norte. Park llegó a la presidencia prometiendo mejorar las relaciones con Pyongyang, muy deterioradas por el hundimiento del buque Cheonan en 2010. Corea del Norte no se lo está poniendo, sin embargo, fácil y las buenas intenciones que el último de los Kim había mostrado en un principio se están esfumando, como veremos en el siguiente apartado.

Las relaciones con Japón también pueden ser tensas. De nuevo, unas islas entran en juego, en este caso las llamadas Dokdo por los coreanos y Takeshima por los japoneses. La tensión ha subido en algunos momentos, pero es poco probable que haya un conflicto. Las islas son importantes por sus recursos pesqueros y porque se cree que debajo puede haber reservas de gas.

Corea del Sur no piensa además olvidar el asunto de las esclavas sexuales ya mencionado y, a pesar de la disculpa formulada por Japón en 1997, Park pedirá probablemente una posición de reconocimiento más firme por parte de Tokio, tal y como exigen las miles de víctimas que todavía viven.

Pero los problemas con Corea del Norte harán que Seúl no pueda enemistarse demasiado con Japón y que siga dependiendo de Estados Unidos (al menos en el terreno defensivo, ya que su principal socio comercial es China).

Corea del Norte:
La muerte a finales de 2011 de Kim Jong-il supuso una inhabitual transición en Corea del Norte. Durante este primer año, su hijo y sucesor Kim Jong-un ha protagonizado algunas rarezas (en términos norcoreanos, ya que la última ha sido tener un móvil de última generación ) que han hecho especular sobre una mayor apertura. Sin embargo, hasta el momento han sido poco más que anécdotas personales que no parecen haberse trasladado a su gestión de la política.
Lo cierto es que su política exterior, especialmente a lo que el vecino del sur se refiere, se sigue caracterizando, al igual que con su padre, por la inestabilidad. Los aparente acercamientos se intercalan con enfriamiento repentinos. El último se produjo después de que el régimen de Kim Jong-un lanzara un satélite el pasado mes de diciembre que fue catalagado por Estados Unidos como un aparato espía (aunque todo indica que el intento fue un fracaso). Esto provocó mayores sanciones por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y una reacción más contundente de Corea del Norte que ha anunciado una nueva prueba nuclear.
Tras la crisis del Cheonan, escribí un artículo en Miradas de Internacional con los posibles escenarios del conflicto entre las dos Coreas. Las posibilidades eran principalmente cuatro: el conflicto abierto (poco probable), el colapso de Corea del Norte (prácticamente imposible mientras China siga apoyando el régimen), la reunificación (supuestamente el objetivo compartido por ambos, pero solo posible a largo plazo) y el mantenimiento del status quo (el más probable). Creo que poco ha cambiado desde entonces, a pesar del nuevo líder, y las cosas seguirán como hasta ahora, con intervalos de picos de tensión y mejoras de las relaciones.

China:

El pasado mes de noviembre, China celebró el XVIII Congreso del Partido Comunista, en el que se confirmaron (los dos principales puestos ya se conocían) a los que serán los nuevos líderes del país. El relevo, que se produce cada diez años, se hará efectivo el próximo mes de marzo, aunque los nuevos líderes, Xi Jinpig, como presidente, y Le Keqiang, como primer ministro, ya están calentando motores.

El desarrollo económico de China está provocando, como ya he comentado, muchos roces con sus vecinos. Pero China ha insistido en su carácter pacifista, a pesar de tener el ejército más grande del mundo y uno de los crecimientos en gasto militar más acelerados. Poco se sabe sobre cuáles serán las políticas concretas de los nuevos integrantes del Politburó chino, pero los chinos evitarán probablemente un enfrentamiento directo. Su cultura es práctica y saben bien que se pueden conseguir las cosas de manera más rápida y eficiente con un talonario que con un tanque.

Sin embargo, esto no implica que la región esté libre de posibles conflictos. China está tensando bastante la cuerda en algunos territorios, especialmente en el caso de las islas Spratly y las Paracel, también disputadas por Vietnam y Filipinas, y en las Senkaku con Japón. La presencia además cada vez mayor de Estados Unidos en Asia, que ha asegurado que un 60 por ciento de su flota estará instalada en la zona en 2020, podría hacer reaccionar a Pekín.

Por otra parte, China estará bastante ocupada solucionando sus propios problemas internos, como el crecimiento demográfico, la ralentización o la preocupante contaminación, algo que dejaré para el próximo post.

 Estados Unidos

A finales de 2012 también se confirmó la permanencia de Barack Obama durante cuatro años más en la Casa Blanca. Un asunto fundamental ya que significa que su política de «pivotaje» hacia Asia continuará. Sin embargo, sí que se ha producido un cambio fundamental en su gobierno: la retirada de su antigua secretaria de Estado, Hillary Clinton (que viajó a menudo a Asia), y su sustitución por John Kerry.

Kerry ya ha tratado con asuntos asiáticos en el pasado. La mayoría de los analistas lo ven como más moderado que Clinton y, por tanto, más propicio a establecer buenas relaciones y evitar las confrontaciones. Pero de nuevo, la partida no será fácil. Especialmente si hay algún tipo de conflicto que implique a Japón, Corea del Sur y Filipinas, con los que tiene acuerdos de defensa mutua. En el próximo post, sobre los escenarios, repasaré en más profundidad cuáles serán algunos de los intereses más importantes de Estados Unidos.

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