La frágil paz en Filipinas

26. septiembre 2013 | Por | Categoria: Destacados, Filipinas


MILF militant laying prone La frágil paz en Filipinas

Guerrillero del Frente Moro./ Keith Kristoffer Bacongco

Hace aproximadamente un año, el gobierno de Filipinas anunciaba a bombo y platillo a un pre-acuerdo de paz con el Frente Moro de Liberación islámica (FMLI) que supondría el final del conflicto que ha enfrentado a ambos bandos durante los últimos 40 años y que ha costado la vida a más de 120.000 personas. En su momento, hablé en este blog sobre las condiciones de ese acuerdo (aquí), que suponía una gran esperanza para acabar con uno de los conflictos más enquistados de Asia. La condición más importante era la creación de una región autónoma, bajo el nombre de Bangsamoro, en el Sur de Filipinas.

La lucha armada comenzó en el sur de Filipinas a finales de los años 60 como una respuesta por parte de la población musulmana a lo que consideraban una situación de discriminación frente a la población cristiana. La mala situación económica de la región y las políticas de asimilación religiosa recrudecieron este sentimiento (hay una explicación más elaborada en el artículo anteriormente mencionado). El conflicto ha sido bastante cruento, con la existencia de varias facciones y de clanes familiares que han dado a la guerra una dimensión más compleja, con enfrentamientos no sólo con las tropas gubernamentales sino también entre los propios clanes. Por ello, el acuerdo de paz era visto con esperanza para volver a una situación pacífica en la zona.

Desde entonces, varios acontecimientos han desafiado las negociaciones de paz que el gobierno filipino y el Frente Moro aún están manteniendo. La primera fue el asedio a principios de año de la región malasia de Sabah, que había pertenecido anteriormente al sultanato de Joló, región que incluía buena parte de la zona en disputa de Filipinas (también hablé de ella aquí). Unos 200 milicianos tomaron la región cuando vieron que Sabah no se incluía dentro de las negociaciones de paz y que Filipinas no tenía intención de reclamarla ante Malasia. Así fue, y el gobierno de Benigno Aquino III decidió no apoyar la invasión e incluso amenazó a los guerrilleros con perseguirlos en la justicia cuando volvieran a Filipinas. La intervención del ejército malasio hizo que la situación volviera más o menos a la normalidad, aunque se cree que aún hay guerrilleros escondidos en las selvas de Borneo.

La segunda se dio hace unos días, en el propio territorio filipino, cuando unos 400 rebeldes del FMLN atacaron Zamboanga, en la región de Mindanao, y secuestraron a más de 180 civiles que utilizaron como escudos humanos. La mayoría fueron liberados una semana después tras un avance del Ejército. De momento han muerto 148 personas (muchos de ellos por fuego cruzado en la huida de la población), aunque los rebeldes siguen teniendo aproximadamente una treintena de rehenes.

Pero ¿por qué atacan ahora? El carácter fragmentado del Frente Moro, que ya en los 70 se fragmentó en dos facciones, el FMLI y el FMLN, es, en parte, uno de los responsables. Varios grupos se han sentido marginados durante las negociaciones de paz, entre ellos Nur Misuari, fundador del Frente Moro, y sus seguidores. Misuari, quien fue relegado hace  años de la estructura de poder del Frente Moro, tras lo que creó su propia facción en el año 2000, declaró en agosto la independencia de la región de Bangsamoro y organizó el ataque iniciado el 9 de septiembre.

Ha habido varias teorías sobre cuál va a ser el impacto de esta revuelta en las negociaciones de paz. Algunos, como el experto en Filipinas Steve Rood, aseguran que no habrá un impacto directo en el proceso, ya que no se trata de la facción principal. Para muchos este incidente es, sin duda, una muestra de cuán dividido se haya el sur de Filipinas y de lo lejos que está de la paz definitiva.

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  1. […] Article publicat en castellà per l’autora al seu blog: http://www.elmundodesencajado.es/2013/09/la-fragil-paz-en-filipinas/ […]