¿Por qué han depuesto a la Primera Ministra de Tailandia?

8. mayo 2014 | Por | Categoria: Destacados, Tailandia


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Ayer, el Tribunal Constitucional de Tailandia forzó la dimisión de la Primera Ministra Yingluck Shinawatra  por abuso de poder en la sustitución de un alto funcionario a su llegada al Ejecutivo tailandés en 2011.  Con ella, tendrán que irse otros nueve ministros, que ocupaban ya sus cargos entonces, mientras que nueve de ellos podrán mantener sus puestos. Los ministros restantes han elegido ya a un nuevo primer ministro, el hasta ahora ministro de Comercio tailandés, Niwatthumrong Boonsongpaisan.

La destitución de Yingluck va más allá de ser un simple castigo por abuso de poder y se inserta dentro de la grave crisis política en la que está sumido el país desde el año 2006 (para una explicación rápida de este conflicto, ver Cinco claves de la crisis política en Tailandia) tras un golpe de Estado contra, precisamente, el hermano de Yingluck, Thaksin Shinawatra. Este conflicto ha enfrentado fundamentalmente a dos facciones:  los camisas rojas, los pro-Thaksin, habitantes de las zonas más pobres del norte y el este del país; y los camisas amarillas, detractores del antiguo primer ministro, pro-monárquicos, clase media y alta de Bangkok y habitantes del sur, que son los han ocupado las calles de Bangkok durante los últimos seis meses para forzar la dimisión de Yingluck. Veamos por partes.

Actualización: La Comisión Anti-Corrupción ha acusado a Yingluck por supuesta negligencia en la gestión del programa de subsidios del arroz de su gobierno. Se enfrenta ahora a una deshabilitación para participar en política de 5 años. Más (en inglés) 

¿Qué razón ha dado el Tribunal Constitucional para destituir a Yingluck?

El Tribunal Constitucional ha considerado que la destitución del secretario general del Consejo de Seguridad Nacional, Thawil Pliensri, en septiembre de 2011 atendía a razones personales de la primera ministra con el objetivo de beneficiar a sus familiares y otros miembros del gobierno. El cambio se produjo pocas semanas después de la toma de posesión de Yingluck, y aunque el puesto no fue otorgado directamente a ningún familiar de Yingluck, sino al entonces jefe de la policía, éste último sí que fue sustituido por Priewpan Damapong, ex concuñado de Yingluck.

Según el Tribunal, con esta decisión se violó el Artículo 268 de la Constitución (que remite al artículo 266 pero aplicado al Gobierno en vez de al Parlamento, así que reproduciré este último):

“Un miembro de la Cámara de Representantes o un miembro del Senado [el artículo 268 dice que esto aplica también a los miembros del Gobierno] no puede usar su estatus o posición como miembro de la Cámara de Representantes o miembro del Senado para interferir o intervenir en beneficio personal o de otras personas o de un partido político, directa o de otra manera en los siguientes asuntos:

1 . Funcionamiento de la administración pública, o del desempeño de tareas diarias de un funcionario, personal o empleado de una agencia estatal, de una empresa del Estado, o de una empresa en la que el Estado sea accionista mayoritario, o la organización del gobierno local; o
2 . Contratación, nombramiento, remodelación, traslado, promoción y aumento de sueldo de un oficial del Gobierno que desempeñe un puesto permanente, que reciba un sueldo y que no sea un puesto político; de un funcionario o empleado de una agencia estatal, de una empresa del Estado, o de una empresa  en la que el Estado sea accionista mayoritario, o la organización del gobierno local; o
3 . Destitución del cargo de un funcionario del Gobierno que tenga una posición permanente, que reciba un salario y que no sea un cargo político, de un funcionario o empleado de una agencia estatal, de una empresa del Estado, o de una empresa  en la que el Estado sea accionista mayoritario, o la organización del gobierno local.

¿Tienen razones para deponer a Yingluck Shinawatra?

Aquí, sin duda, entra en juego la interpretación de la ley. El Tribunal Constitucional tiene competencias para estimar si los nombramientos van en contra de lo estipulado en la Constitución y forzar por tanto la dimisión de quien los haya promovido. Hasta aquí todo correcto. Sin embargo, es difícil considerar que el puesto de secretario general del Consejo de Seguridad Nacional es permanente – y, por tanto, no político, como estipula la Constitución – cuando Thawil Pliensri llegó al cargo en 2009 de una manera muy similar a la que fue depuesto.

Varios senadores ya habían apuntado a que el caso de Thawil era el más sencillo para poder deponer a la Primera Ministra, a pesar de que hay otros casos más evidentes de corrupción en el mismo gobierno (así como en los anteriores de otro signo político, la corrupción está bastante arraigada en Tailandia). Por lo tanto, en una interpretación personal, hay casos que pueden llevar a la destitución de Yingluck pero este no es uno de ellos.

Pero más allá de razonamientos jurídicos, lo que se ha puesto en evidencia  – aunque no es ninguna novedad – es que el Ejecutivo apenas tiene poder en Tailandia y que los militares y las camarillas de palacio controlan la política. Durante los casi tres años en los que Yingluck ha estado en el poder, tras ser elegida democráticamente, apenas ha podido instaurar sus propias políticas, especialmente en el caso de la dura ley de lesa majestad que ha seguido castigando sobre todo a camisas rojas durante los últimos años. Ha sido el intento de aprobar una ley de amnistía a finales del año pasado lo que ha provocado la caída de Yingluck, una ley que hubiera beneficiado a estos presos políticos, pero que también habría permitido la vuelta de Thaksin Shinawatra, quien está exiliado para no cumplir una pena de dos años por corrupción y al que la alta sociedad odia profundamente porque sus políticas intentaron minar su poder.

La destitución de Yingluck confirma, además, un cambio de tendencia en Tailandia: mientras que durante décadas se ha utilizado el golpe de Estado militar para deshacerse de los gobiernos no favorables (ha habido 18 golpes desde 1932, algunos fallidos), ahora se usa el golpe judicial para conseguir el mismo objetivo. Este es ya el tercer gobierno depuesto por los tribunales en los últimos siete años, curiosamente todos ellos de la misma corriente política.

¿Y ahora qué va a ocurrir en Tailandia?

Como dijo ayer el líder del los camisas rojas, Jatuporn Prompan, el Constitucional ha elegido el “camino de en medio”, al permitir que parte del Ejecutivo se mantenga, por lo que en teoría éste sigue bajo el control de los camisas rojas. Jatuporn ha anunciado que habrá una manifestación de los camisas rojas, probablemente a las afueras de Bangkok, el próximo sábado. No parece, por tanto, que los camisas rojas tengan la intención de instalarse en las calles de Bangkok, como ya hicieron en 2010, en unas protestas que acabaron con la muerte de 92 personas, la mayoría manifestantes, durante el desalojo por parte de las fuerzas de seguridad.

En las filas amarillas, la cosa también ha estado tranquila durante las últimas horas. Ayer se congregaron en el parque Lumpini, que tienen tomado desde hace varias semanas, para celebrarlo. A pesar de que no ha caído todo el gobierno, la mayoría está contenta porque cree que el siguiente paso será una reforma electoral que les permita controlar el gobierno. (Actualización 9 de mayo: Suthep, el líder de las protestas antigubernamentales, ha decidido lanzar otros tres días de protestas para acabar también con el gobierno que ha quedado en pie e instaurar un Ejecutivo no electo)

Y ese es el quid de la cuestión ahora. Los camisas rojas no aceptarán un gobierno que no sea elegido en las urnas y los amarillos no consentirán precisamente un gobierno elegido democráticamente, porque según todas las encuestas, perderán y el Puea Thai, el partido de Yingluck, volvería a ganar (como ha hecho, ya sea ese partido o sus antecesores, en todas las ocasiones desde 2001). Durante años, los camisas amarillas han sugerido la idea de que no todos los tailandeses tengan derecho a voto y que sólo aquellos con cierto nivel de educación puedan elegir a los candidatos. Por supuesto los camisas rojas, defienden la idea de una persona, un voto, como en cualquier democracia normal (aunque probablemente lo hacen porque tienen la mayoría). Sin demasiados puntos de encuentro entre ambas facciones, la crisis política se enquistará aún más.

Fuentes:

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3 comments
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  1. […] También lean a Laura Villadiego ¿Por qué han depuesto a la Primera Ministra de Tailandia? […]

  2. ¿te presentas como periodista?, !una ingenua más bien!, han depuesto a la jefe de gobierno con maniobras sucias porque no pueden ganarla en las urnas, y como fascistas que son no lo aceptan, del mismo modo que depusieron a su hermano años atrás
    en cualquier pais del mundo un jefe de gobierno nombra y desnombra a quien le parece, eso no es ningún crimen grave que justifique su destitución, lo han usado como una excusa para intentar dar una pseudo apariencia legal.
    Lo de tailandia ha sido simplemente un golpe de estado judicial, se han aliado las élites económicas monárquicas tradicionalistas y los militares, es decir las élites fascistas, que quieren seguir imponiendo sus gobiernos déspotas y corruptos, sin importarles los intereses y votos de la mayoría de tailandeses. Es el fascismo de una minoría elitista que no quiere dejar de controlar el gobierno, y para ello están dispuestos a todo: promover golpes de estado judiciales y militares, desestabilizar el país, organizar una brutal megaviolencia callejera de corte guerrilla fascista, con muertos y otros crímenes impunes, organizar el asedio del aeropuerto internacional durante casi 2 semanas reteniendo contra su voluntad a cientos de miles de turistas, etc. No les importa los daños y problemas que causen, solo quieren seguir controlando el poder sin importantes nada.
    asi que no nos presentes tailandia como un ejemplo de democracia avanzada donde se cesa a una primer ministro como resultado de un sistema justo e igualitario. Es justamente todo lo contrario, un sistema político podrido controlado por una minoría fascista, una muy minoritaria elite económico-militar, que quiere controlar el pais a toda costa, puro fascismo añejo de hace un siglo

  3. Tom, siento que el post te haya llevado a pensar que justifico el cese de Yingluck por el Tribunal Constitucional. Mi intención ha sido explicar, con el marco jurídico tailandés de referencia, si se han respetado las leyes del país para hacerlo. Y creo que he dejado mi posición clara: en este caso, no había un razonamiento jurídico que sustentara la decisión tomada. Así que sí, lo puedes llamar Golpe Judicial o simplemente una perversión y utilización de las instituciones jurídicas en beneficio de una elite, algo muy común en Tailandia (en el blog ya he hablado más de una vez de la lesa majestad, por ejemplo, y de cómo se ha utilizado con fines políticos).

    Sé que a veces, esta ocasión es quizá una de ellas, uso planteamientos muy jurídicos . He trabajado mucho tiempo con información jurídica y además creo que, cuando es respetada, es una de las mejores protecciones de las que se puede dotar una ciudadanía, siempre y cuando existan mecanismos realmente democráticos para adaptarla a los deseos de la ciudadanía. Es algo que evidentemente no ocurre en Tailandia, donde, si no me equivoco, ninguna Constitución – ni siquiera la progresista de 1997- ha sido aprobada según mecanismos democráticos (es decir, Asamblea Constituyente derivada de elecciones + referendum + nuevas elecciones).

    Tras el cese de Yingluck, yo esperaba que el siguiente paso fuera una disolución de su partido (el Puea Thai). Es posible que aún ocurra (pasó con el Thai Rak Thai de Thaksin tras el golpe de 2006), lo que daría una nueva muestra de 1) el sinsentido de muchas de las leyes que ordenan las instituciones políticas en Tailandia y 2) el doble rasero en su aplicación, porque según esas mismas leyes el Partido Democrático debería estar disuelto hace ya tiempo.

    Para mí el problema fundamental del país es que tanto los militares como la monarquía están por encima y no por debajo de la Constitución y pueden obrar a su antojo (y así llevan haciéndolo décadas). El sistema político de Tailandia siempre será una pseudo-democracia porque no la dejan madurar, porque, cada vez que algo no les gusta, apelan a su paternalismo para dar un golpe de Estado. Eso que llaman “democracia a la tailandesa” y que según ellos, nosotros, occidentales, no podemos entender.